La Santa Sede

Un homenaje a la Inmaculada en la Jornada Mundial del Enfermo

En la memoria de Nuestra Señora de Lourdes, el Papa León XIV oró por quienes sufren y agradeció a quienes los cuidan

Oración ante la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos

En el marco de la Jornada Mundial del Enfermo, el Santo Padre León XIV presidió este miércoles 11 de febrero de 2026 un momento de oración ante la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos, en homenaje a la Inmaculada Concepción.

La celebración coincidió con la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, fecha especialmente significativa para la Iglesia por su cercanía espiritual con los enfermos y quienes padecen sufrimientos físicos o espirituales.

“Oramos por ustedes”: cercanía del Papa a quienes sufren

Durante su intervención, el Pontífice expresó su comunión con todos los enfermos del mundo: “Hoy, en este día dedicado a los enfermos, queremos orar en comunión con todos los que sufren en el mundo. Oramos por ustedes”.

En un tono sereno y profundamente pastoral, agradeció también la presencia de quienes participaron en el acto de oración, destacando el valor de reunirse ante la Virgen María, a quien llamó “nuestra Madre”, subrayando su constante compañía y consuelo.

El Papa recordó que María enseña el sentido del sufrimiento vivido con fe, el amor ofrecido con generosidad y la entrega confiada de la propia vida en las manos del Señor.

Gratitud a quienes acompañan el dolor

León XIV elevó una oración especial por todos los que asisten a los enfermos: médicos, enfermeros, científicos y tantos agentes sanitarios que, con dedicación y profesionalismo, se convierten en signos concretos de esperanza en los momentos más difíciles.

Pidió la bendición del Señor “para todos los enfermos de hoy y de siempre, y para todos los que los acompañan”, reconociendo la misión silenciosa y valiosa de quienes sirven en el ámbito de la salud.

Bajo la mirada de María

El momento culminó con el rezo del Ave María y la bendición impartida por el Santo Padre, quien concluyó con una expresión sencilla y cercana: “¡Gracias! Que Dios esté siempre contigo”.

En la serenidad de los Jardines Vaticanos, ante la imagen de la Inmaculada, la Iglesia volvió a poner en manos de la Virgen de Lourdes el dolor del mundo, renovando su confianza en la ternura de Dios que no abandona a sus hijos en la prueba.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba