El Papa León XIV : el poder solo es legítimo cuando sirve al bien común y a la paz

En un mensaje dirigido a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, el Papa advierte sobre los riesgos de una democracia sin fundamentos éticos y llama a renovar el orden internacional desde la justicia, la subsidiariedad y la fraternidad.
Ciudad del Vaticano.– Con una mirada lúcida sobre el escenario global, el Papa León XIV envió un mensaje a los participantes de la sesión plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, reunidos del 14 al 16 de abril, en el que propone una revisión profunda del sentido y los límites del poder en la vida pública.
El poder, instrumento y no fin
El Pontífice subrayó que la tradición social de la Iglesia rechaza cualquier visión del poder como objetivo en sí mismo. Por el contrario, lo sitúa como herramienta orientada al bien común. En esa línea, remarcó que la autoridad encuentra su legitimidad en la sabiduría y la rectitud moral con que se ejerce, no en la acumulación de recursos o influencia.
En su reflexión, destacó el papel de las virtudes —especialmente la justicia, la fortaleza y la templanza— como salvaguardas frente a los abusos. Sin estas, advirtió, la autoridad pierde su orientación y se vuelve autorreferencial.
Democracia con raíces éticas
Al abordar la vida democrática, León XIV retomó enseñanzas de San Juan Pablo II para recordar que la participación ciudadana es un valor esencial. Sin embargo, alertó que una democracia desvinculada de la verdad sobre la persona humana puede deformarse fácilmente.
Cuando se debilitan sus fundamentos morales, explicó, el sistema corre el riesgo de transformarse en instrumento de intereses dominantes, ya sea por mayorías circunstanciales o por sectores con gran poder económico y tecnológico.
Un orden internacional en transformación
El mensaje también se detiene en la escena global, marcada por tensiones crecientes y alianzas cambiantes. El Papa advierte que un orden basado únicamente en el equilibrio de fuerzas resulta frágil e insuficiente.
Recordando aportes de Benedicto XVI y Papa Francisco, insistió en la necesidad de fortalecer instituciones internacionales capaces de promover una cooperación auténtica, guiada por la subsidiariedad y orientada al bien común universal.
Fraternidad frente a la lógica del dominio
León XIV propone una política renovada, capaz de superar la lógica tecnocrática y abrir caminos de encuentro entre los pueblos. En este horizonte, invitó a repensar con valentía las formas de colaboración internacional, en un momento histórico que exige respuestas audaces.
La concentración de poder —tecnológico, económico o militar— en pocas manos, señaló, pone en riesgo tanto la participación de las naciones como la estabilidad global.
La paz nace de la misericordia
En el tramo final, el Papa ofreció una lectura teológica del poder, inspirada en la tradición de la Iglesia y en autores como Santo Tomás de Aquino. Recordó que la omnipotencia divina se manifiesta, ante todo, en la misericordia y el perdón.
Desde esta perspectiva, la historia humana está llamada a reflejar esa lógica: una autoridad que no oprime, sino que restaura. Solo así —afirmó— puede gestarse una cultura de reconciliación que venza la indiferencia y abra paso a una paz sólida.
Una tarea urgente para nuestro tiempo
El Papa expresó su deseo de que las deliberaciones de la Academia aporten criterios claros para discernir el uso legítimo de la autoridad, fortalecer sistemas democráticos y contribuir a un orden internacional más justo.
Finalmente, encomendó los trabajos al Espíritu Santo, pidiendo luz y fortaleza para quienes, desde distintos ámbitos, buscan construir una sociedad más humana, donde la paz sea fruto de la justicia y del servicio a todos.



