Caritas Internationalis denuncia: “En Gaza no es guerra, es aniquilamiento”

La confederación católica internacional levanta la voz ante la tragedia que vive el pueblo de Gaza, donde la hambruna y la destrucción se han convertido en instrumentos de muerte. Con dolor, la Iglesia llama a no permanecer indiferentes y a orar y actuar por la paz.
Un sufrimiento provocado
La situación en la Franja de Gaza ha alcanzado niveles insoportables. Según Naciones Unidas, el hambre que golpea a miles de familias no es fruto de la casualidad ni de un desastre natural, sino de un bloqueo que impide la llegada de ayuda humanitaria.
El resultado es devastador: más de 270 personas —incluidos más de 100 niños— han muerto de hambre en los últimos días.
Caritas Internationalis señala con claridad: “No estamos ante una fatalidad, sino ante decisiones calculadas que condenan a todo un pueblo a desaparecer”.
No es guerra, es aniquilamiento
El comunicado de Caritas describe cómo se bloquean alimentos, se atacan convoyes de ayuda y se destruyen infraestructuras esenciales. Esto no es solo un conflicto armado, sino lo que la organización llama una “máquina de aniquilamiento”.
Lo más doloroso es que, muchas veces, el silencio de las naciones poderosas y la indiferencia del mundo entero terminan siendo también una forma de complicidad.
Un clamor por la dignidad humana
Lo que está sucediendo no solo viola el derecho internacional, sino que hiere profundamente la conciencia de la humanidad.
En palabras del Papa Francisco en Fratelli tutti:
“O nos salvamos todos juntos o no se salva nadie”.
En Gaza, cada vida arrebatada, cada niño que muere de hambre, es un grito que nos recuerda que no podemos acostumbrarnos al sufrimiento ajeno.
Llamado urgente
Caritas Internationalis pide a la comunidad internacional y a todos los hombres y mujeres de fe y buena voluntad que se sumen a este clamor:
-Que se detengan inmediatamente las hostilidades.
-Que se permita la entrada de ayuda humanitaria sin restricciones.
-Que se liberen a todos los rehenes.
-Que la ONU despliegue una fuerza de paz que proteja a los más vulnerables.
-Que se haga justicia contra los responsables de estos crímenes.
“Gaza no necesita más palabras, sino salvación”, recuerda el comunicado.
Como Iglesia, no podemos ser indiferentes. Estamos llamados a alzar la voz, a sostener con la oración a quienes sufren y a trabajar por la paz verdadera, esa que nace del respeto a la dignidad de cada ser humano



