El Papa León XIV llama a “reavivar el don de Dios” en encuentro con el clero de Roma

Aula Pablo VI, 19 de febrero de 2026. El Papa León XIV se reunió este jueves con el clero de la Diócesis de Roma en la Aula Pablo VI, en el marco del inicio del camino cuaresmal. Lejos de presentar el encuentro como un acto penitencial, el Santo Padre confesó con sencillez: “Esto no es un acto de penitencia: es, al menos para mí, una gran alegría. ¡Y lo digo sinceramente!”
Ante el Cardenal Vicario, los miembros del Consejo Episcopal, párrocos y presbíteros, el Pontífice centró su reflexión en la necesidad de redescubrir y avivar el don recibido, inspirándose en las palabras de Jesús a la samaritana: «Si conocieras el don de Dios» (Jn 4,10).
“Iglesia de Roma, ¡recuerda reavivar el don de Dios!”
Tomando la exhortación de san Pablo a Timoteo —«Te recuerdo que reavives el don de Dios que está en ti» (2 Tim 1,6)—, el Papa aplicó este llamado a toda la Iglesia diocesana:
“Iglesia de Roma, ¡recuerda reavivar el don de Dios!”
El Santo Padre explicó que este “reavivar” evoca la imagen de las brasas bajo la ceniza, recordando una catequesis del Papa Francisco que hablaba de “soplar sobre el fuego para reavivar su llama”.
“El fuego está encendido —aseguró—, pero siempre es necesario reavivarlo”. Reconoció que el cansancio, la rutina y la creciente indiferencia religiosa pueden debilitar el ardor pastoral, pero insistió en que el Espíritu sigue actuando y sosteniendo la historia de la Iglesia.
Volver a anunciar el Evangelio: “esta es la prioridad”
Uno de los ejes más fuertes del discurso fue el llamado urgente a renovar la evangelización en las parroquias de Roma. El Papa advirtió que el modelo pastoral centrado casi exclusivamente en la administración de los sacramentos ya no responde plenamente a la realidad cultural actual.
Con claridad pastoral afirmó:
“Por ello es urgente volver a anunciar el Evangelio: esta es la prioridad.”
Citando la exhortación apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco, recordó el riesgo de una “sacramentalización sin otras formas de evangelización”, e invitó a revisar los procesos de iniciación cristiana, buscando nuevas modalidades que involucren de manera renovada a niños, jóvenes y familias.
En una ciudad marcada por la movilidad y la fragmentación relacional como Roma, subrayó la necesidad de poner nuevamente en el centro el anuncio kerigmático, capaz de tocar los corazones.
Trabajar en comunión, superando la autorreferencialidad
El Pontífice insistió en que la evangelización no puede realizarse de manera aislada:
“No podemos pensar ni actuar de manera aislada.”
En una diócesis extensa y compleja como la romana, exhortó a superar la tentación de la autorreferencialidad y a fortalecer la coordinación entre parroquias vecinas, compartiendo carismas y recursos. Esta mayor coordinación, explicó, no es solo una estrategia organizativa, sino una expresión concreta de la comunión presbiteral.
Cercanía a los jóvenes: escuchar y acompañar
Otro momento central del encuentro fue el llamado a una renovada cercanía a los jóvenes, muchos de los cuales —recordó el Papa— viven “sin ninguna referencia a Dios y a la Iglesia”.
Lejos de proponer soluciones rápidas, animó a los sacerdotes a permanecer presentes:
“No tenemos soluciones fáciles que nos aseguren resultados inmediatos, pero podemos permanecer a la escucha de los jóvenes, hacernos presentes, acogerlos, compartir un poco de su vida.”
Asimismo, invitó a las parroquias a colaborar con escuelas, especialistas y otras instituciones comprometidas con la educación y el futuro de las nuevas generaciones.
Un mensaje especial a los sacerdotes jóvenes
Con tono paternal, el Papa León XIV dirigió palabras de ánimo a los presbíteros más jóvenes, conscientes de las dificultades del contexto actual:
“Los exhorto a la fidelidad cotidiana en la relación con el Señor… Sobre todo, los invito a no encerrarse nunca en ustedes mismos.”
Les pidió no temer el diálogo sobre sus crisis y cansancios, y fomentó una auténtica fraternidad presbiteral:
“Acompañémonos y sostengámonos mutuamente.”
“Custodiar y hacer crecer la vocación”
Al concluir, el Santo Padre recordó que el primer compromiso del sacerdote es “custodiar y hacer crecer la vocación en un constante camino de conversión y renovada fidelidad”, subrayando que no se trata de un recorrido individual, sino comunitario.
Con gratitud y esperanza, el Papa León XIV animó a sus sacerdotes a ser pastores según el corazón de Dios, al servicio de la Diócesis de Roma y de toda la Iglesia.
En el inicio de la Cuaresma, su mensaje resonó con fuerza: el fuego está encendido, pero es tarea de cada pastor soplar sobre las brasas para que la llama del Evangelio ilumine nuevamente la ciudad eterna.
