Santo del Día

San Francisco de Asís: un joven que abrazó la pobreza y transformó la Iglesia

Francisco de Asís, nacido en 1182 como hijo del mercader de telas Pietro di Bernardone y de la noble provenzal Pica, creció entre comodidades y vida mundana. De carácter extrovertido y con grandes aspiraciones, en su juventud buscó la gloria en la guerra entre Asís y Perugia, y posteriormente en las cruzadas. Sin embargo, tras la dura experiencia bélica y una enfermedad que lo debilitó profundamente, su vida comenzó a tomar un rumbo inesperado.

Durante un sueño en Spoleto escuchó una pregunta que marcaría su destino: “¿Por qué te empeñas en buscar al siervo en lugar del Señor?”. A partir de entonces, Francisco se dedicó a la oración y al discernimiento, descubriendo en el contacto con los leprosos y marginados la llamada a abrazar la pobreza y el amor fraterno.

La experiencia decisiva llegó en la iglesia en ruinas de San Damián, cuando frente a un crucifijo escuchó la voz de Cristo que le decía: “Francisco, ve y repara mi Iglesia”. Al principio entendió esas palabras como una misión de reconstrucción material, pero con el tiempo comprendió que su vocación consistía en renovar espiritualmente a la Iglesia, que atravesaba divisiones y herejías.

Impulsado por el Evangelio y la alegría de sentirse amado por Dios, renunció públicamente a sus bienes y a la herencia paterna, despojándose incluso de sus vestidos frente al obispo Guido. Se declaraba así “esposo de la señora Pobreza”, viviendo únicamente de la Providencia.

En 1209, acompañado de un grupo de hermanos que compartían su ideal de pobreza, castidad y obediencia, presentó la primera Regla franciscana al Papa Inocencio III, quien la aprobó. Años más tarde, en 1223, el Papa Honorio III confirmaría definitivamente dicha Regla. El movimiento franciscano creció rápidamente, dando origen también a la rama femenina —las Clarisas, iniciadas junto a Santa Clara de Asís— y a la Orden Tercera, abierta a los laicos.

Francisco, conocido como el Poverello y llamado Alter Christus por su plena identificación con Cristo, se destacó por su testimonio de alegría evangélica y su capacidad de acercarse a creyentes y no creyentes. Fue el primero en representar un nacimiento viviente en Greccio en la Navidad de 1223 y recibió los estigmas, signo visible de su unión con el Crucificado.

Su vida fue una alabanza constante al Creador. El Cántico del Hermano Sol, considerado la primera obra maestra de la literatura italiana, refleja la libertad interior de quien se sabe reconciliado con Dios.

Francisco entregó su vida el 3 de octubre de 1226, a los 44 años, en la Porciúncula, sobre la tierra desnuda. Dos años después fue canonizado. Su espíritu continúa inspirando a la Iglesia y al mundo en el camino de la fraternidad, el diálogo, la caridad y el cuidado de la creación.

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