Vigilia Pascual en la Noche Santa: la luz del Resucitado renueva la esperanza del mundo

Desde la Basílica de San Pedro, el Santo Padre León XIV presidió la celebración más importante del calendario cristiano, invitando a los fieles a ser testigos de la vida nueva en Cristo y portadores de paz en medio de un mundo herido.
Ciudad del Vaticano, 4 de abril de 2026.
En el marco solemne de la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV presidió la Vigilia Pascual en la Noche Santa, considerada la celebración más importante y antigua de la tradición cristiana, “madre de todas las vigilias”.
La liturgia comenzó en la oscuridad, iluminada progresivamente por la luz del Cirio pascual, signo de Cristo resucitado. Desde esta llama única, los fieles encendieron sus velas, simbolizando la misión de llevar la luz de Cristo al mundo. En su homilía, el Santo Padre recordó las palabras del Pregón Pascual: “Esta noche santa expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos”, subrayando así la fuerza transformadora de la Resurrección.
Una historia de salvación iluminada por el amor
El Pontífice guió a los fieles a través del recorrido de la historia de la salvación, proclamada en las lecturas bíblicas: desde la creación del mundo hasta la liberación del pueblo de Israel y las promesas de los profetas. En cada etapa, destacó cómo Dios responde al pecado y a la fragilidad humana con misericordia, ofreciendo siempre un camino de reconciliación.
“La noche santa hunde sus raíces en el inicio de la humanidad y se extiende como un camino de gracia”, expresó, recordando que el amor de Dios se manifestó plenamente en la cruz y se confirmó en la victoria de Cristo sobre la muerte.
Testigos de la Resurrección
Al reflexionar sobre el Evangelio, el Papa destacó la valentía de las mujeres que fueron al sepulcro la mañana de Pascua. A pesar del miedo y la incertidumbre, su fe las convirtió en las primeras testigos de la Resurrección.
“El sepulcro cerrado representa el peso del pecado que nos encierra, pero el poder del amor de Dios es más fuerte que cualquier mal”, afirmó. Y recordó las palabras de Jesús resucitado: “Alégrense”, como anuncio de esperanza para toda la humanidad.
Una misión para el mundo de hoy
El Santo Padre invitó a los cristianos a anunciar con la vida el “aleluya” pascual, llevando la buena noticia a todos los rincones del mundo. En este contexto, destacó también el significado del Bautismo, especialmente para los catecúmenos que, en esta noche, renacen a una vida nueva en Cristo.
Asimismo, advirtió sobre los “sepulcros” actuales que oprimen a la humanidad: el miedo, el egoísmo, la desconfianza, así como la guerra y la injusticia. Frente a estas realidades, exhortó a no dejarse paralizar, sino a actuar con valentía, sostenidos por la gracia del Resucitado.
Un llamado a la paz y la unidad
Finalmente, el Papa León XIV animó a los fieles a comprometerse activamente en la construcción de un mundo nuevo, donde florezcan la paz, la concordia y la unidad entre los pueblos.
En esta Noche Santa, la Iglesia renovó su fe en Cristo vivo, proclamando que la luz ha vencido a las tinieblas y que ningún sepulcro puede encerrar la vida que Dios ofrece. Una vez más, la Vigilia Pascual se convirtió en un signo de esperanza para toda la humanidad.

