Nigeria sufre nuevos ataques contra iglesias y comunidades cristianas

La violencia en Nigeria volvió a intensificarse en las últimas horas, dejando un saldo de muertos, heridos y personas secuestradas en distintos puntos del país. Los hechos, reportados por diversas autoridades locales, han generado profunda preocupación en la Iglesia y en la comunidad internacional.
Ataque a una iglesia pentecostal en Ekiti
El día de ayer, un grupo armado irrumpió en una iglesia pentecostal de la ciudad de Eruku, en la provincia de Ekiti. El ataque dejó dos personas fallecidas y varios heridos. De acuerdo con los primeros informes, el pastor y cerca de treinta fieles fueron secuestrados durante un servicio religioso. El pastor habría logrado huir hacia una zona de maleza tras sufrir golpes, mientras que se desconoce el paradero del resto de los retenidos.
Secuestro de estudiantes y asesinato de una docente
La violencia también alcanzó al estado noroccidental de Kebbi, donde al menos veinte alumnas de la Escuela Integral Femenina del Gobierno fueron secuestradas entre la noche del domingo y el lunes. La subdirectora del centro escolar, que intentó protegerlas, fue asesinada brutalmente. Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado el ataque ni ha solicitado rescate, lo que acrecienta la angustia de las familias y autoridades locales.

Un sacerdote católico secuestrado en Kaduna
Horas después de este hecho, otro grupo armado atacó la comunidad cristiana de Kushe Gugdu, perteneciente a la Arquidiócesis de Kaduna, llevándose consigo al párroco. Los fieles han pedido su pronta liberación y permanecen en oración por su vida y seguridad.
Preocupación de la Iglesia
El Papa León XIV expresó en días recientes su tristeza y preocupación por la crisis de violencia que atraviesa Nigeria. En declaraciones realizadas el 18 de noviembre al término de su estancia en Castel Gandolfo, el Santo Padre señaló que «en Nigeria y otras zonas, sin duda existe un peligro para los cristianos, pero todos, cristianos y musulmanes, han sido masacrados. El terrorismo es un problema que guarda relación con la economía de guerra por el control de las tierras que poseen». Asimismo, subrayó la urgencia de que el gobierno y todos los pueblos «busquen maneras de promover una auténtica libertad religiosa».



