El Papa León XIV envía a Mons. Mirosław Wachowski como nuncio apostólico en Irak

Durante la Santa Misa de ordenación episcopal celebrada en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV confió a Mons. Wachowski la misión de representar a la Santa Sede en Irak, exhortándolo a vivir su servicio con humildad, oración y espíritu de comunión, como “rostro de una Iglesia que acompaña, consuela y tiende puentes”.
Un nuevo enviado de la Santa Sed
La Iglesia de Roma celebró este domingo 26 de octubre, en la Basílica de San Pedro, la Santa Misa con la ordenación episcopal de Mons. Mirosław Stanisław Wachowski, arzobispo titular de Villamagna Proconsular y nuevo nuncio apostólico en Irak.
Durante la homilía, el Papa León XIV expresó la alegría de la Iglesia universal por el don de un nuevo obispo y destacó el lema episcopal del prelado polaco, “Gloria Deo Pax Hominibus” (Gloria a Dios y paz a los hombres), como un camino de vida que une la alabanza a Dios con la búsqueda de la paz entre los pueblos.
La humildad, fundamento del servicio episcopal
Inspirado en el Evangelio del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14), el Santo Padre subrayó que la primera lección para un obispo es la humildad.
“No la humildad de las palabras —dijo—, sino la que habita en el corazón de quien sabe que es siervo, no amo; pastor, no dueño del rebaño.”
León XIV recordó que el ministerio episcopal es una llamada a sembrar con paciencia, cultivar con respeto y esperar con esperanza, viviendo con espíritu de servicio y entrega.
El itinerario de un servidor de la Iglesia
Dirigiéndose a Mons. Wachowski, el Papa evocó sus raíces en Polonia y su larga trayectoria diplomática al servicio de la Santa Sede en Senegal, Polonia, Viena y en la Secretaría de Estado, donde se desempeñó como subsecretario para las Relaciones con los Estados.
“Has vivido la diplomacia como obediencia al Evangelio —afirmó León XIV—, con discreción y dedicación. Ahora el Señor te pide transformar ese don en paternidad pastoral, como padre y pastor de un pueblo marcado por el dolor y la esperanza.”
El nuncio, rostro de la comunión y la esperanza
El Santo Padre citó la carta apostólica Sollicitudo omnium Ecclesiarum de San Pablo VI, recordando que el nuncio apostólico es “signo de la solicitud del Sucesor de Pedro por todas las Iglesias”.
“El nuncio no es un diplomático cualquiera —señaló—, sino el rostro de una Iglesia que acompaña, consuela y tiende puentes.”
Su misión, destacó, no consiste en defender intereses particulares, sino en servir a la comunión y promover el bien de los pueblos.
Irak, tierra de raíces apostólicas
León XIV hizo memoria de la antigua presencia cristiana en Mesopotamia, donde, según la tradición, el apóstol Santo Tomás y sus discípulos Addai y Mari llevaron el Evangelio.
Recordó también la visita del Papa Francisco a Irak en 2021, durante la cual el Pontífice llamó a la fraternidad y al diálogo entre religiones.
“En Irak —dijo León XIV— estás llamado a custodiar los brotes de la esperanza, a fomentar la convivencia pacífica y a mostrar que la diplomacia de la Santa Sede nace del Evangelio y se alimenta de la oración.”
Una misión confiada a María, Reina de la Paz
El Santo Padre concluyó encomendando la misión de Mons. Wachowski a María, Reina de la Paz, y a los santos Tomás, Addai y Mari, junto con los mártires que dieron testimonio de la fe en Irak.
Lo invitó a ser “hombre de comunión y de silencio, de escucha y de diálogo”, recordándole que “el pueblo te reconocerá no por lo que digas, sino por cómo ames”.
“Que la gloria de Dios ilumine tu camino y que la paz de Cristo habite dondequiera que pongas tus pasos”, concluyó el Papa.
