Su Santidad, El Papa León XIV canonizó a siete nuevos santos, testigos luminosos de fe y esperanza.

Roma, el pasado 19 de octubre de 2025
En una solemne ceremonia celebrada en la Plaza de San Pedro, Su Santidad el Papa León XIV proclamó santos a María Troncatti, Vicenta María Poloni, José Gregorio Hernández, Bartolo Longo, Mons. Ignacio Maloyan, Pedro To Rot y María del Monte Carmelo Rendiles Martínez.
El Pontífice destacó que estos hombres y mujeres “han encarnado la luz del Evangelio en medio de las tinieblas del dolor, la pobreza y la indiferencia”, invitando a los fieles a mirar en ellos “signos luminosos de esperanza y de amor cristiano”.
Santa María Troncatti
Nacida en Brescia (Italia) en 1883, fue religiosa salesiana y enfermera de la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial. Dedicó su vida misionera al oriente del Ecuador, donde trabajó por la reconciliación entre colonos e indígenas, promoviendo la paz, la educación y la salud.
Un milagro atribuido a su intercesión —la curación instantánea de un agricultor ecuatoriano que sufrió una grave fractura craneal— confirmó su camino a los altares. Su ejemplo refleja la entrega callada y generosa de quienes sirven a Cristo en los más pobres.
Santa Vicenta María Poloni
Fundadora del Instituto de las Hermanas de la Misericordia, nació en Verona (Italia) en 1802. Entregó su vida al servicio de los enfermos, los marginados y las familias necesitadas. Falleció en 1855 con fama de santidad.
El milagro que permitió su canonización fue la curación inexplicable de una mujer chilena que se recuperó tras una grave hemorragia durante una intervención quirúrgica. Su vida es un canto de caridad vivida con humildad y compasión evangélica.
San José Gregorio Hernández Cisneros
Conocido como el médico de los pobres, nació en Isnotú (Venezuela) en 1864. Dedicó su vida a la ciencia y a la fe, atendiendo a los enfermos sin recursos y testimoniando el amor de Cristo en el ejercicio de la medicina.
Falleció en 1919 tras ser atropellado cuando acudía a socorrer a una anciana enferma. Su canonización fue aprobada por el Papa Francisco en 2025, convirtiéndose en el primer santo venezolano. Su figura sigue inspirando a médicos y laicos que buscan servir al prójimo con misericordia.
San Bartolo Longo
Laico y abogado italiano, Bartolo Longo (1841–1926) fue en su juventud influenciado por el espiritismo, pero tras su conversión al catolicismo consagró su vida a la Virgen del Rosario.
Fundó el Santuario de Pompeya, promovió la devoción mariana y creó obras educativas y de caridad para los huérfanos. Su vida demuestra el poder redentor de la gracia y la transformación del corazón que se abre a Dios.
San Ignacio Maloyan
Arzobispo armenio católico de Mardin, nació en 1869 y fue martirizado durante el genocidio armenio en 1915. Rechazó renunciar a su fe cuando las autoridades otomanas le ofrecieron la vida a cambio de convertirse al islam.
Su firme testimonio ante el martirio lo convierte en un símbolo de fidelidad y valentía cristiana. Fue canonizado por su testimonio heroico “hasta derramar la sangre por Cristo”.
San Pedro To Rot
Catequista y padre de familia nacido en Papúa Nueva Guinea en 1912, defendió el valor del matrimonio cristiano durante la ocupación japonesa, cuando las autoridades intentaron reintroducir la poligamia.
Su fe y su compromiso pastoral lo llevaron al martirio en 1945, tras ser envenenado en un campo de concentración. Es el primer santo de Papúa Nueva Guinea y ejemplo de la fortaleza de los laicos en la misión evangelizadora.
Santa María del Monte Carmelo Rendiles Martínez
Conocida como Madre Carmen Rendiles, nació en Caracas (Venezuela) en 1903. Fundó la Congregación de las Siervas de Jesús, dedicada a la enseñanza, la vida parroquial y la atención a los enfermos.
Murió en 1977, dejando un testimonio de fe serena y labor incansable por el Reino de Dios. El milagro atribuido a su intercesión fue la curación de una joven con hidrocefalia en 2018. Es la primera santa mujer venezolana.
“La santidad florece en el corazón de la Iglesia”
Al concluir la ceremonia, el Papa León XIV exhortó a los fieles a “reconocer en estos nuevos santos la obra de Dios que nunca deja de suscitar testigos de su amor”.
Con sus vidas —dijo el Pontífice— “la Iglesia recuerda que la santidad no es un ideal lejano, sino un camino posible para todos, vivido en la entrega diaria y en la fe que transforma”.





Un hito espiritual para Venezuela
El acto de canonización adquiere un significado profundamente emotivo para Venezuela, que por primera vez ofrece a la Iglesia universal a dos santos nacidos en su tierra. San José Gregorio Hernández y Santa María del Monte Carmelo Rendiles Martínez representan la fe viva de un pueblo que, entre desafíos y esperanzas, ha sabido mantener encendida la llama del Evangelio. Su testimonio, sencillo y luminoso, eleva el nombre de Venezuela ante el mundo como tierra de santidad y de servicio cristiano.

Monja venezolana

José Gregorio Hernández



