Jueves Santo: el Santo Padre invita a vivir la Eucaristía como servicio y entrega

Desde la Basílica de San Juan de Letrán, el Papa León XIV presidió la Misa vespertina de la Cena del Señor, abriendo el Triduo Pascual con un fuerte llamado a imitar el amor humilde de Cristo.
En el marco de la celebración del Jueves Santo, el Papa León XIV presidió la solemne Misa vespertina de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, marcando el inicio del Triduo Pascual, corazón del año litúrgico cristiano.
Durante su homilía, el Santo Padre invitó a los fieles a no vivir este misterio como simples espectadores, sino como verdaderos participantes del amor de Cristo, quien en la Última Cena se entrega totalmente bajo las especies del pan y del vino. Recordó que Jesús “amó hasta el extremo”, convirtiendo su amor en alimento de salvación para la humanidad.
El gesto que revela a Dios
Uno de los momentos centrales de la reflexión fue el gesto del lavatorio de los pies, narrado en el Evangelio de san Juan. El Papa destacó que este acto no es solo un ejemplo moral, sino una manifestación profunda del modo de ser de Dios: un Dios que sirve, que se abaja y que ama sin medida.
En este sentido, subrayó que el gesto de Jesús rompe con las lógicas humanas de poder y dominio, mostrando que la verdadera grandeza está en el servicio humilde. Así, el Señor no solo limpia los pies de sus discípulos, sino que purifica también la imagen que el hombre tiene de Dios y de sí mismo.
Aprender a amar como Cristo
El Santo Padre recordó que el mandamiento de Jesús —“lávense los pies unos a otros”— no es una simple invitación, sino un camino concreto de vida cristiana. Amar como Cristo implica dejarse amar primero por Él, acoger su misericordia y luego traducir ese amor en gestos concretos hacia los demás.
Asimismo, retomando enseñanzas de Benedicto XVI y Francisco, advirtió sobre la tentación de buscar un Dios según los criterios del éxito humano, olvidando que la verdadera omnipotencia divina se manifiesta en la entrega y el servicio.
Eucaristía y sacerdocio: don para la Iglesia
La celebración también hizo memoria de la institución de la Eucaristía y del Orden sacerdotal, dos sacramentos profundamente unidos. El Papa destacó que en ellos se hace presente el amor de Cristo, que continúa entregándose por su pueblo a través de la Iglesia.
En este contexto, animó a los sacerdotes a vivir su ministerio como un servicio generoso y fiel, reflejo del amor de Cristo Buen Pastor.
Un llamado a la fraternidad
Finalmente, el Santo Padre exhortó a los fieles a contemplar a Jesús en la adoración eucarística de esta noche, dejándose transformar por su amor para luego traducirlo en gestos concretos de fraternidad, especialmente hacia los más necesitados.
“El Jueves Santo —concluyó— es un día de gratitud y de amor verdadero, que nos invita a arrodillarnos ante los demás, como Cristo lo hizo, para servir con un corazón lleno de caridad”.
Así, la Iglesia inicia el camino hacia la Pascua, recordando que el amor de Cristo, hecho servicio, es la clave para transformar el mundo.


