Homilías de los Sacerdotes

Homilía del Pbro. Zacarías Acosta en la fiesta de San Juan Neumann

Durante la celebración eucarística en honor a San Juan Neumann, el Presbítero Zacarías Acosta dirigió a los fieles la reflexión centrada en el llamado permanente a la misión cristiana, en base al Evangelio que narra el inicio de la predicación pública de Jesús en Galilea.

El sacerdote recordó que Cristo comenzó su misión anunciando con firmeza: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca», recorriendo pueblos y ciudades para proclamar la Buena Nueva y sanar a los enfermos. En este sentido, destacó que la presencia de Jesús transforma la realidad humana, devuelve la esperanza y abre el corazón a la acción de Dios.

San Juan Neumann: un discernimiento vivido con fidelidad

El Pbro. Zacarías subrayó que la vida de San Juan Neumann fue un camino de profundo discernimiento vocacional. Desde joven buscó descubrir la voluntad de Dios, preparándose intensamente en su formación sacerdotal y respondiendo luego al llamado misionero dentro de la Congregación del Santísimo Redentor.

El sacerdote destacó que el santo asumió con gran amor el carisma redentorista de servir a los más pobres, enfermos y necesitados. Su entrega pastoral y su vida de santidad lo llevaron finalmente a ser nombrado obispo en Estados Unidos, donde impulsó especialmente la educación cristiana de los niños, fundando escuelas parroquiales y acompañando con ternura a los más humildes.

Recordó también su lema episcopal: «El corazón habla al corazón», expresión de una profunda espiritualidad que lo llevó a escuchar constantemente la voz de Dios en lo íntimo del alma. El presbítero invitó a los fieles a vivir también esta actitud interior, alejándose del ruido y del pecado que impiden reconocer la voz divina.

La misión empieza en el corazón y en el hogar

En su mensaje, el Pbro. Zacarías expresó que, así como Jesús inició su misión evangelizadora, también cada cristiano está llamado a iniciar o renovar su propia misión en este nuevo año. Señaló que dicha misión no siempre implica ir a lugares lejanos; muchas veces comienza dentro del hogar, en la vida familiar, e incluso en el propio corazón.

Invitó a los fieles a reflexionar sobre la necesidad de evangelizarse a sí mismos, permitiendo que la Palabra de Dios toque la vida personal y transforme el corazón. “No basta hablar de Dios a los demás —expresó—, también debemos dejarnos interpelar por el Evangelio”.

El Reino de Dios ya está en medio de nosotros

El sacerdote recordó que la presencia del Reino de los Cielos trae sanación, consuelo y esperanza. Sin embargo, advirtió que los ruidos del mundo muchas veces impiden reconocer la acción de Dios en lo cotidiano. Por ello exhortó a mantener una mirada de fe para descubrir cómo el Señor sigue obrando silenciosamente en la vida de las personas y en la comunidad.

Finalmente, pidió la intercesión de San Juan Neumann para que los fieles vivan con mayor compromiso su fe y asuman con generosidad la misión que Cristo confía a su Iglesia: ser portadores de la Buena Noticia y signos vivos del amor de Dios en medio del mundo.

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