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Bella Vista, cuna de la Abundante Redención en el Paraguay

A 96 años de la llegada del primer misionero redentorista, la Iglesia recuerda con gratitud el inicio de una presencia que marcó profundamente la vida pastoral y evangelizadora del país.

El 28 de abril de 1930 quedó inscrito como una fecha luminosa en la historia de la Iglesia en Paraguay y, de manera particular, en el caminar de la Congregación del Santísimo Redentor. Aquel día, el padre Francisco Mohr, C.Ss.R., impulsado por un profundo ardor misionero, cruzó las aguas del Río Apa desde Brasil para llegar hasta Bella Vista, en territorio paraguayo.

Su destino fue la pequeña iglesia dedicada a la Virgen bajo la advocación de María Auxiliadora, un templo sencillo que en aquel entonces era atendido por los padres de la Congregación Salesiana provenientes de Concepción. En ese espacio humilde, pero lleno de fe, comenzó a gestarse una nueva etapa en la vida eclesial del país.

Lo que parecía una visita discreta se transformó, con el paso del tiempo, en el inicio de una fecunda obra evangelizadora. Con aquel gesto sencillo, nacía oficialmente la presencia de la Congregación del Santísimo Redentor en Paraguay, dando origen a una misión que se extendería por diversas comunidades, llevando el anuncio del Evangelio a los más necesitados.

Desde Bella Vista comenzó a sembrarse el carisma legado por San Alfonso María de Ligorio, centrado en anunciar la Redención abundante, especialmente a los pobres y abandonados. Este espíritu misionero se tradujo en cercanía pastoral, acompañamiento a los más vulnerables y en el anuncio constante del amor misericordioso de Cristo.

Con el correr de los años, aquel acontecimiento fundacional también quedó marcado en las orillas del Río Apa, donde se erigió una gruta dedicada a la Virgen del Perpetuo Socorro. Este lugar se convirtió en signo visible de la protección materna de María y en punto de encuentro para la fe de los pueblos fronterizos, siendo venerada como la “Virgen del Apa”, guardiana de la frontera y estrella de la misión redentorista.

Bella Vista se consolida así no solo como un punto geográfico, sino como un verdadero espacio sagrado para la misión. Allí comenzó una historia de entrega generosa, de comunidades vivas y de innumerables fieles que encontraron en la Iglesia un hogar y en Cristo una presencia cercana.

Al conmemorarse un nuevo aniversario de aquel acontecimiento, la Iglesia eleva su acción de gracias a Dios por los frutos cosechados a lo largo de los años. Al mismo tiempo, renueva su compromiso de continuar la misión con el mismo espíritu de los primeros misioneros: con sencillez, valentía y profunda pasión apostólica.

Bella Vista permanece, de este modo, como memoria viva y fecunda, llamada a seguir siendo faro de fe y fuente de nuevas vocaciones, para que el mensaje de la Redención abundante continúe llegando a todos los rincones del Paraguay.

Fuente: Parroquia Maria Auxiliadora – Bella Vista Norte

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