Entronización del Santísimo Sacramento fortalece la fe en el IPS de Pedro Juan Caballero

La comunidad celebró con devoción un momento histórico de adoración eucarística en el Oratorio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Un acontecimiento de gracia para la comunidad
La comunidad del Instituto de Previsión Social (IPS) de Pedro Juan Caballero vivió este sábado 25 de abril de 2026 una jornada marcada por la fe y la esperanza, con la entronización del Santísimo Sacramento en el Oratorio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicado en sus instalaciones.
La celebración eucarística, realizada a las 09:00 horas, fue presidida por el Administrador Diocesano Presbítero Julián Cristaldo Sánchez, acompañado por el Presbítero Cástulo Salinas, cura párroco de la Parroquia San Gerardo Mayella. Este momento especial convocó a numerosos fieles que se congregaron para adorar a Jesús presente en la Eucaristía.
Amplia participación del pueblo de Dios
Este acontecimiento contó además con la presencia de los sacerdotes, Pbro. Benjamín Zárate, Pbro. Zacarías Acosta y Pbro. Pedro Villalba, quienes se unieron a esta significativa celebración, junto a directivos, pacientes, funcionarios de la institución y feligresía en general.
El ambiente estuvo marcado por el recogimiento, la oración y la alegría espiritual de quienes participaron en este acto de verdadera devoción, que reafirma la centralidad de Cristo en la vida de la comunidad.
Un signo visible de comunión y esperanza
La entronización del Santísimo Sacramento en este espacio representa un verdadero hito espiritual para el IPS, ya que permitirá a los fieles contar con un lugar permanente de encuentro con el Señor en la adoración eucarística.
Este gesto fortalece la vida de fe de quienes día a día transitan por la institución, ofreciendo consuelo, paz y esperanza, especialmente a los enfermos y sus familias.
“Yo estaré con ustedes todos los días”
En este contexto, resonó con fuerza la promesa de Cristo: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”, animando a los presentes a profundizar su relación con Jesús y a vivir en comunión constante con Él.
La comunidad celebró así no solo un acto litúrgico, sino una renovación de su compromiso de fe, confiando en la presencia viva de Cristo que permanece entre su pueblo.



