La Eucaristía es “la fuente de donde mana toda la fuerza de la Iglesia” la catequesis del Papa León XIV en la audiencia general

Durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, el Pontífice reflexionó sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II y saludó a Aram I, catolicós de la Iglesia Apostólica Armenia
La audiencia general de este miércoles 20 de mayo se celebró a las 10:00 en la Plaza de San Pedro, donde Papa León XIV recibió a miles de peregrinos y fieles provenientes de Italia y de distintas partes del mundo.
En el marco del encuentro, el Santo Padre saludó especialmente a Aram I, quien se encuentra realizando una visita oficial al Vaticano junto a su delegación.
Una nueva serie de catequesis sobre el Concilio Vaticano II
Durante su discurso en italiano, el Pontífice dio inicio a una nueva serie de catequesis centradas en los documentos del Concilio Vaticano II, comenzando con la Constitución sobre la sagrada liturgia Sacrosanctum Concilium.
La reflexión estuvo enfocada en el tema: “La liturgia en el misterio de la Iglesia”, tomando como lectura bíblica el pasaje de Efesios 1,9-10.
El Papa explicó que los Padres conciliares no buscaron únicamente una reforma de los ritos, sino conducir a toda la Iglesia a profundizar en el vínculo vivo que la une a Cristo.
“La liturgia toca el corazón mismo de este misterio: es el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida”, afirmó el Santo Padre.
La liturgia como presencia viva de Cristo
En su catequesis, Papa León XIV recordó que el misterio cristiano encuentra su centro en el acontecimiento pascual: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, que se hace presente sacramentalmente en cada celebración litúrgica.
Asimismo, subrayó que Cristo continúa actuando en la Iglesia a través de la Palabra proclamada, los sacramentos, los ministros y la comunidad reunida, alcanzando su máxima expresión en la Eucaristía.
El Pontífice destacó además que la liturgia es “la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza”, retomando una de las expresiones centrales de Sacrosanctum Concilium.
Una liturgia que transforma la vida cotidiana
El Papa también insistió en que la participación de los fieles en la liturgia no debe limitarse al momento celebrativo, sino traducirse en una vida concreta de fe, servicio y santidad.
“La liturgia celebrada se traduce en vida y exige una existencia fiel, capaz de hacer concreto lo que se ha vivido en la celebración”, señaló.
En este sentido, explicó que la vida cristiana está llamada a convertirse en un “sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”, haciendo eco de las palabras de san Pablo en la Carta a los Romanos.
Saludo a los peregrinos de lengua española
Al dirigirse a los fieles hispanohablantes, el Santo Padre invitó a pedir la ayuda del Espíritu Santo para dejarse formar interiormente por la liturgia.
“Que toda nuestra vida sea una continua acción de gracias”, expresó antes de impartir la bendición apostólica.
La audiencia general concluyó con el rezo del Padrenuestro y la bendición final a todos los presentes en la Plaza de San Pedro.


