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Con una vida entregada al Evangelio, Mons. Cristino Ramos González inicia su ministerio episcopal en la Diócesis de la Santísima Concepción

La Iglesia que peregrina en la Diócesis de la Santísima Concepción vivió una jornada histórica con la ordenación episcopal de Mons. Cristino Ramos González, celebrada el pasado 4 de julio de 2026 en la Catedral de la Inmaculada Concepción. Con una amplia trayectoria sacerdotal, sólida formación académica y profundo compromiso con la evangelización, el nuevo obispo inicia su ministerio con el lema: «Busquen primero el Reino de Dios» (Mt 6,33).

Un pastor llamado a servir

La ordenación episcopal de Mons. Cristino Ramos González marca un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia en el norte del país. Después de casi veinticuatro años de ministerio sacerdotal al servicio de la Diócesis de San Pedro Apóstol y de la Iglesia universal, asume la misión de pastorear a la comunidad diocesana de la Santísima Concepción con el espíritu del Buen Pastor.

Su vida sacerdotal ha estado caracterizada por el servicio cercano a las comunidades, la formación de los jóvenes, la animación bíblica, el trabajo pastoral y una constante preparación académica que lo ha llevado a estudiar en Paraguay, Bolivia, Alemania e Italia.

Una vocación nacida en tierra paraguaya

Mons. Cristino Ramos González nació el 16 de noviembre de 1975 en la compañía Pirapomí, distrito de Arroyos y Esteros, departamento de Cordillera. Desde muy joven respondió al llamado del Señor, iniciando un camino de formación humana, espiritual e intelectual que culminó con su ordenación sacerdotal el 7 de septiembre de 2002 en la Parroquia Santa Rosa de Lima de Santa Rosa del Aguaray, siendo incardinado en la Diócesis de San Pedro Apóstol.

Quienes lo conocen destacan su sencillez, cercanía con las comunidades, amor por la Sagrada Escritura y profundo sentido eclesial, cualidades que han acompañado cada etapa de su ministerio.

Una sólida formación académica al servicio de la evangelización

La formación del nuevo obispo comenzó en la Escuela Graduada N.º 2.230 «María Luisa Guanes de Zorrasquín», de Pirapomí, donde cursó sus estudios primarios. Posteriormente realizó la educación secundaria en los colegios nacionales Luis Bernardo Domínguez, de Itá Pirú; Santa Rosa, de Santa Rosa del Aguaray; y San Pedro, de San Pedro de Ycuamandyyú.

En 1994 inició el Propedéutico en el Seminario Mayor de Villarrica y continuó al año siguiente en Caacupé. Más tarde ingresó al Seminario Mayor Nacional de Asunción, donde cursó los estudios filosóficos y teológicos entre 1996 y 2001.

Su preparación académica le permitió obtener el Bachillerato en Teología otorgado por la Pontificia Universidad Católica Argentina «Santa María de los Buenos Aires» y la Licenciatura en Ciencias Pastorales del Instituto Superior de Teología de la Universidad Católica «Nuestra Señora de la Asunción». En el año 2000 complementó su formación participando en el Curso de Asesoría de Pastoral Juvenil del Instituto Superior de Pastoral Juvenil (ISPAJ), en Santiago de Chile.

Su deseo permanente de profundizar el conocimiento de la Palabra de Dios lo llevó, entre los años 2012 y 2019, a realizar estudios especializados en Teología Bíblica en la Universidad Católica San Pablo de Cochabamba (Bolivia), en la Facultad de Teología Católica de la Universidad Eberhard-Karls de Tubinga (Alemania) y finalmente en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, una de las instituciones eclesiásticas de mayor prestigio de la Iglesia Católica.

Un ministerio marcado por el servicio pastoral

Desde su ordenación sacerdotal, Mons. Cristino Ramos desempeñó numerosas responsabilidades pastorales que reflejan la confianza depositada en él por la Iglesia.

Fue responsable del área rural de la Parroquia San Pedro Apóstol, acompañando durante varios años a numerosas comunidades campesinas. Paralelamente ejerció como Asesor Diocesano de la Pastoral Juvenil y Canciller de la Diócesis de San Pedro, promoviendo la organización pastoral y la formación de nuevos líderes eclesiales.

Su dedicación a la pastoral juvenil trascendió el ámbito diocesano al ser nombrado Asesor Nacional de la Pastoral Juvenil del Paraguay, Asesor de la Pastoral Juvenil de la Región Cono Sur y miembro de la Sección de Juventud del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), participando activamente en procesos de formación y evangelización de jóvenes en distintos países del continente.

También ejerció como párroco de la Parroquia San José Obrero de Choré y director general de la escuela y colegio parroquiales de esa comunidad, donde promovió una intensa labor evangelizadora y educativa.

Durante su permanencia en Roma colaboró pastoralmente en la Parroquia Sant’Alfonso Maria de Liguori, experiencia que enriqueció su visión de la Iglesia universal y fortaleció su preparación para futuras responsabilidades pastorales.

De regreso al Paraguay fue elegido Decano del Decanato Jejuí, miembro de Biblia Aty Paraguay, asesor diocesano de la Animación Bíblica de la Pastoral y, desde 2022, Vicario Pastoral de la Diócesis de San Pedro Apóstol, servicio que desempeñó hasta su nombramiento episcopal.

Cada una de estas responsabilidades fue consolidando un ministerio caracterizado por la cercanía con el pueblo, la centralidad de la Palabra de Dios y el compromiso con una Iglesia misionera, sinodal y profundamente enraizada en el Evangelio.

La ordenación episcopal celebrada el 4 de julio de 2026 representa ahora una nueva etapa en su vida ministerial, al asumir la conducción pastoral de la Diócesis de la Santísima Concepción con el desafío de anunciar a Jesucristo, fortalecer la comunión eclesial y acompañar a las comunidades en sus alegrías, dificultades y esperanzas.

Un escudo que expresa un programa de vida y de ministerio

Junto con su ordenación episcopal, Mons. Cristino Ramos González presentó su escudo episcopal, una composición heráldica profundamente inspirada en la Sagrada Escritura y en la espiritualidad que ha marcado su vida sacerdotal. Cada uno de sus elementos expresa aspectos fundamentales de la misión que asume como nuevo pastor de la Diócesis de la Santísima Concepción.

En la parte exterior del escudo sobresale el sombrero episcopal verde con doce borlas, símbolo tradicional de la dignidad del obispo y del ministerio pastoral que recibe al servicio del Pueblo de Dios.

También aparece la cruz latina, signo de la autoridad espiritual que el obispo ejerce en nombre de Cristo. Más que un distintivo de autoridad, recuerda que el ministerio episcopal está profundamente unido al sacrificio redentor de Jesús y que todo pastor está llamado a servir con humildad, entrega y comunión con la Iglesia universal.

El monte: lugar del encuentro con Dios

Uno de los elementos centrales del escudo es el monte de seis peñas, representación bíblica del lugar donde Dios se manifiesta a su pueblo.

Evoca el monte Horeb, donde Moisés recibió su llamada; el monte Sinaí, escenario de la Alianza; el monte Sión, signo de la presencia de Dios; y especialmente el Monte de las Bienaventuranzas, donde Jesús proclamó el Sermón del Monte.

Precisamente en ese discurso del Evangelio de san Mateo se encuentra la frase que inspira el lema episcopal de Mons. Cristino Ramos: «Busquen primero el Reino de Dios» (Mt 6,33).

El monte recuerda además el lugar desde donde Cristo Resucitado envió a sus discípulos a anunciar el Evangelio a todas las naciones, subrayando el carácter eminentemente misionero del ministerio episcopal.

La Palabra de Dios en el centro de la misión

Otro de los símbolos más significativos del escudo es la Biblia abierta, expresión visible del amor del nuevo obispo por la Sagrada Escritura, disciplina a la que dedicó gran parte de su formación académica y de su servicio pastoral.

Sobre sus páginas aparecen las letras griegas Alfa y Omega, evocando las palabras del libro del Apocalipsis: «Yo soy el Alfa y la Omega», recordando que Cristo es el principio y el fin de toda la historia.

La presencia de la Biblia expresa la convicción de que toda acción evangelizadora encuentra su fundamento en la Palabra de Dios, fuente permanente de inspiración, fortaleza y renovación para la Iglesia.

María, estrella que guía a la Iglesia

Las tres estrellas blancas representan a la Santísima Virgen María, venerada como Virgen antes, durante y después del nacimiento de Jesucristo.

Su color blanco simboliza la pureza de la Inmaculada Concepción, patrona de la diócesis que ahora pastorea Mons. Cristino Ramos.

Al mismo tiempo, las estrellas evocan la antigua tradición de los navegantes que encontraban orientación contemplando el firmamento. Así, María aparece como la estrella que conduce la barca de la Iglesia hacia Cristo, puerto seguro de la salvación.

El fondo azul completa este mensaje mariano. Representa el cielo, meta definitiva de la vida cristiana, y también el manto protector de la Virgen, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia.

«Busquen primero el Reino de Dios»: un lema que orienta toda una vida

El lema episcopal elegido por Mons. Cristino Ramos González, «Busquen primero el Reino de Dios» (Mt 6,33), resume el horizonte espiritual y pastoral con el que desea ejercer su ministerio.

Estas palabras de Jesús recuerdan que la prioridad de toda acción eclesial debe ser Dios y su Reino de amor, justicia, verdad y paz.

Para el nuevo obispo, este pasaje del Evangelio constituye mucho más que una frase inspiradora: representa un verdadero programa de vida, que invita a anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos, acompañar al Pueblo de Dios y caminar especialmente junto a quienes más necesitan la cercanía de la Iglesia.

El lema también invita a toda la comunidad diocesana a dejar de lado intereses particulares para buscar juntos la voluntad de Dios, fortaleciendo la comunión, la fraternidad y el compromiso con el bien común.

El ministerio episcopal: una vocación de servicio

En la tradición de la Iglesia Católica, el obispo es sucesor de los Apóstoles y recibe la misión de enseñar, santificar y gobernar al Pueblo de Dios.

Tal como enseña el Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática Dei Verbum, los Apóstoles confiaron a los obispos la misión de custodiar íntegro el Evangelio y transmitir fielmente la fe recibida de Cristo.

Por ello, el episcopado no constituye una promoción personal ni el resultado de una carrera eclesiástica, sino una llamada de Dios acogida con espíritu de disponibilidad y servicio.

El obispo está llamado a ejercer tres funciones esenciales: anunciar la Palabra de Dios como maestro de la fe, santificar al pueblo mediante la celebración de los sacramentos y conducir a la comunidad como pastor que promueve la unidad y la comunión con el Papa y con toda la Iglesia.

Pastor cercano al pueblo y a los desafíos de nuestro tiempo

El Concilio Vaticano II, en la Constitución Lumen Gentium, recuerda que Cristo quiso que los obispos continuaran la misión de los Apóstoles hasta el fin de los tiempos.

Por ello, el ministerio episcopal exige una presencia constante junto al Pueblo de Dios, acompañando sus alegrías, sufrimientos y esperanzas.

El obispo está llamado a ser constructor de puentes entre Dios y los hombres, guía espiritual de la comunidad y voz profética frente a las realidades sociales, culturales, económicas y políticas que afectan la dignidad de las personas.

Desde esta perspectiva, el ministerio que ahora inicia Mons. Cristino Ramos González representa una nueva etapa para la Diócesis de la Santísima Concepción, con el desafío de seguir anunciando el Evangelio desde la cercanía, el diálogo y la esperanza.

Los signos visibles del ministerio episcopal

La ordenación episcopal también confiere al nuevo obispo diversos signos litúrgicos que expresan su misión dentro de la Iglesia.

El anillo episcopal simboliza la fidelidad del obispo a la Iglesia, su esposa, recordando el compromiso permanente de amor y servicio al Pueblo de Dios.

El báculo pastoral representa la misión del Buen Pastor que guía, sostiene, corrige y acompaña a la comunidad confiada a su cuidado.

La mitra, utilizada durante las celebraciones litúrgicas, manifiesta la dignidad del ministerio episcopal y recuerda la llamada permanente a la santidad y al servicio.

Finalmente, la cruz pectoral, llevada sobre el pecho, expresa que toda la vida del obispo debe estar configurada con Cristo crucificado, fuente de esperanza y modelo supremo de entrega.

Una nueva etapa para la Iglesia de Concepción

Con su ordenación episcopal, Mons. Cristino Ramos González inicia una nueva misión al frente de la Diócesis de la Santísima Concepción, llevando consigo una amplia experiencia pastoral, una sólida formación teológica y un profundo amor por la Palabra de Dios.

Su ministerio comienza bajo la protección de la Santísima Virgen María y con el firme propósito de hacer realidad el llamado del Evangelio: buscar siempre, por encima de todo, el Reino de Dios, caminando junto al Pueblo de Dios con espíritu de servicio, comunión y esperanza.

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