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Consagración y renovación de 60 monaguillos: un compromiso renovado con el servicio a Cristo en el altar

Celebración eucarística, la Cuasi Parroquia Santísimo Redentor vivió la consagración y renovación de 60 monaguillos, niños y jóvenes que reafirmaron su compromiso de servir con fe, alegría y entrega en el altar del Señor.

El pasado domingo 19 de julio se realizo una Santa Misa de Consagración y Renovación de Monaguillos, un acontecimiento que reunió a la comunidad parroquial para acompañar y orar por 60 niños y jóvenes que respondieron con generosidad al llamado de Dios para servir en el altar.

Los monaguillos renovaron sus promesas de desempeñar con responsabilidad, respeto y amor el ministerio que les ha sido confiado. Asimismo, quienes fueron consagrados por primera vez asumieron públicamente el compromiso de colaborar en las celebraciones litúrgicas, convirtiéndose en servidores cercanos del altar y testigos del Evangelio.

Durante la Eucaristía se destacó que el servicio del monaguillo no consiste únicamente en asistir al sacerdote durante la Santa Misa, sino también en cultivar una vida cristiana coherente, alimentada por la oración, los sacramentos y el testimonio cotidiano. Su presencia en la liturgia es un signo visible de disponibilidad, disciplina y amor a la Iglesia, inspirando a otros niños y jóvenes a descubrir la alegría de servir a Cristo.

La comunidad parroquial acompañó con emoción este importante momento, elevando sus oraciones para que cada uno de los monaguillos persevere con fidelidad en su misión y continúe creciendo en la fe. Padres de familia, catequistas y fieles participaron de la celebración, conscientes del valioso papel que desempeñan estos servidores en la vida litúrgica de la Iglesia.

La Cuasi Parroquia Santísimo Redentor reafirma, a través de esta consagración y renovación, su compromiso con la formación integral de la niñez y la juventud, promoviendo espacios donde puedan fortalecer su relación con Dios y responder con entusiasmo a su vocación de servicio.

La Iglesia reconoce en los monaguillos una verdadera escuela de discipulado, donde aprenden valores como la responsabilidad, la obediencia, la humildad y el trabajo en equipo. Muchos de ellos descubren, a través de este servicio, un camino de crecimiento espiritual e incluso el despertar de futuras vocaciones al Sacerdocio o a la Vida Consagrada.

Con esta celebración, la comunidad dio gracias a Dios por la vida y la entrega de estos monaguillos, encomendándolos a la protección del Santísimo Redentor y de la Santísima Virgen María, para que permanezcan firmes en su compromiso de servir con alegría, fidelidad y amor a Cristo presente en la Eucaristía.

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