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Catequistas del Decanato III participaron de un espacio de formación permanente en la Cuasi Parroquia Santísimo Redentor

La propuesta reunió a servidores de distintas comunidades y capillas de la Diócesis de la Santísima Concepción para fortalecer su misión evangelizadora, profundizar en la Palabra de Dios y renovar el compromiso de anunciar a Jesucristo Resucitado.

Con el deseo de seguir creciendo en la misión de transmitir la fe, los catequistas participaron este domingo 6 de septiembre de un encuentro de Formación Permanente, desarrollado en la Cuasi Parroquia Santísimo Redentor, ubicada en Zanja Pytã.

La actividad comenzó a las 08:00 con la celebración de la Santa Misa, momento central para poner en las manos del Señor el servicio que realizan quienes acompañan a niños, jóvenes y familias en el camino de la iniciación cristiana. La Eucaristía abrió este tiempo dedicado a la preparación, la reflexión y el fortalecimiento espiritual de quienes tienen la misión de enseñar y acompañar desde la fe.

La convocatoria estuvo dirigida a todos los catequistas, sin excepción, pertenecientes a las distintas comunidades y capillas que integran este sector pastoral. La presencia de los servidores permitió compartir experiencias, inquietudes y aprendizajes, reconociendo que la formación no termina con una primera preparación, sino que requiere continuidad para responder con mayor entrega a los desafíos actuales de la evangelización.

El encuentro tuvo como horizonte una frase que resume la tarea asumida por cada catequista: “Ser catequista es llegar al corazón humano y hacer resplandecer en él la verdad y la bondad de Jesús Resucitado”. Desde esta mirada, el servicio catequético aparece como una misión que va más allá de transmitir conocimientos, pues implica acompañar procesos, escuchar realidades y ayudar a descubrir la presencia de Dios en la vida cotidiana.

La formación permanente representa una oportunidad valiosa para quienes colaboran directamente en la transmisión de la fe. Cada encuentro permite renovar conocimientos, revisar métodos de acompañamiento y, sobre todo, recordar que la catequesis nace de una experiencia viva con Cristo.

En ese sentido, la misión de los catequistas adquiere una importancia especial dentro de las Parroquias y comunidades. A través de su entrega, muchas personas tienen su primer acercamiento sistemático al Evangelio y descubren las enseñanzas de la Iglesia, los sacramentos, la oración y el llamado a vivir como discípulos del Señor.

La propuesta del Decanato III también se encuentra vinculada al camino pastoral que invita a construir el bien común desde la fe, el servicio y la responsabilidad compartida. La formación recibida busca que cada servidor pueda regresar a su comunidad con nuevas herramientas y con un renovado entusiasmo para acompañar a quienes le son confiados.

El lema “¡Vení, participá y seamos luz para los demás!” sintetizó el espíritu de esta iniciativa, animando a los catequistas a asumir su vocación con alegría y disponibilidad. Ser luz implica llevar esperanza, mostrar el rostro misericordioso de Dios y ayudar a que cada persona pueda encontrarse con Jesucristo.

Al concluir las actividades, quedó nuevamente de manifiesto que la misión evangelizadora necesita servidores preparados, cercanos y profundamente arraigados en el Evangelio. La formación continua permite fortalecer ese camino y renovar el compromiso de anunciar a Jesús en cada rincón de las comunidades.

El encuentro finalizó a las 15hs, fue un espacio de crecimiento espiritual y pastoral para los catequistas, quienes continúan ofreciendo su tiempo y sus dones al servicio de la Iglesia, con la mirada puesta en formar corazones discípulos y testigos de Cristo Resucitado.

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