Falleció Mons. Cándido Cárdenas Villalba, obispo emérito de Benjamín Aceval

La Diócesis de Benjamín Aceval comunicó con profundo pesar el fallecimiento de su obispo emérito, Mons. Cándido Cárdenas Villalba, ocurrido este martes 18 de agosto en la ciudad de Villa Hayes. La comunidad diocesana invita a elevar oraciones por el eterno descanso de quien entregó su vida al servicio de la Iglesia.
La Diócesis de Benjamín Aceval comunicó este martes 18 de agosto el retorno a la Casa Celestial de su obispo emérito, Mons. Cándido Cárdenas Villalba, quien falleció en la ciudad de Villa Hayes.
A través de un comunicado, el obispo de la diócesis, junto con el clero y toda la comunidad eclesial, expresó su profundo pesar ante la partida del pastor emérito y pidió a los fieles acompañar este momento con la oración, confiando en la promesa de Cristo sobre la vida eterna.
La Iglesia recuerda en esta hora las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá jamás» (Jn 11, 25-26).

Velatorio y celebración de exequias
El velatorio de Mons. Cándido Cárdenas Villalba se realiza en la Parroquia Nuestra Señora de la Victoria de Villa Hayes, donde familiares, sacerdotes, religiosos y fieles se acercan para acompañar sus restos mortales y elevar plegarias por su eterno descanso.
La celebración de las exequias está prevista para este miércoles 19 de agosto, a las 10:00 horas, en el mismo templo parroquial.
La Diócesis de Benjamín Aceval encomendó especialmente a la oración de la comunidad a los familiares, amigos y fieles que sienten esta pérdida, pidiendo que la Santísima Virgen María sea fortaleza y consuelo en este momento de dolor.
Con esperanza cristiana, la comunidad diocesana confía el alma de su obispo emérito a la misericordia de Dios, para que Jesucristo Resucitado lo reciba en el Banquete Pascual de la vida eterna.
Que el Señor conceda el descanso eterno a Mons. Cándido Cárdenas Villalba, y brille para él la luz perpetua. Amén.


