El Papa León XIV invita a la Iglesia de San Marino a mantener abierto el corazón a Dios y construir una sociedad de libertad y comunión

En su encuentro con la comunidad eclesial de San Marino, el Santo Padre destacó la importancia de los jóvenes, la familia, la formación cristiana, la caridad y la comunión como caminos para responder a los desafíos del mundo actual.
San Marino, 22 de agosto de 2026. — Durante su visita a la Basílica de San Marino, el Papa León XIV se reunió este sábado con representantes de la comunidad eclesial de la Diócesis de San Marino-Montefeltro y propuso una reflexión sobre la misión de la Iglesia, el compromiso de los jóvenes, la educación en la fe, la liturgia, la caridad y la construcción de una sociedad marcada por la libertad, la solidaridad y la paz.
El Santo Padre recordó desde el inicio la herencia espiritual de los santos Marino y Leone, quienes hace dieciocho siglos llevaron el mensaje cristiano a estas tierras y contribuyeron a configurar una cultura basada en la dignidad de la persona humana, la libertad, el respeto mutuo y la comunión.
“¡Mantened abierta la ventana” del corazón
Uno de los primeros llamados del Papa estuvo dirigido a los jóvenes. Retomando palabras pronunciadas por el Papa Benedicto XVI durante su visita a San Marino en 2011, el Santo Padre León XIV los exhortó a no conformarse con respuestas fáciles o inmediatas y a mantener abierto el corazón a los grandes deseos de belleza, bondad y vida.
“¡Mantened esta ventana abierta!”, les pidió, invitándolos a reconocer en sus deseos más profundos un camino que puede conducir al encuentro con Dios.
El Papa afirmó que los sueños de los jóvenes pueden transformar la historia cuando son acompañados por Dios y los animó a descubrir su propia vocación y asumir con entusiasmo la misión que les corresponde en el mundo.
Llamados a decisiones generosas
El Santo Padre invitó a los jóvenes a no tener miedo de asumir compromisos exigentes y de poner sus talentos al servicio de los demás. Mencionó entre estas opciones el matrimonio, la vida consagrada, el ministerio ordenado, la vida profesional y el compromiso social y político.
También los animó a involucrarse en iniciativas de caridad y justicia, señalando que de esta manera pueden contribuir a ofrecer al mundo un testimonio de paz.
Familia y comunidad, protagonistas de la educación en la fe
Otro de los ejes de su intervención fue la educación cristiana de niños y jóvenes. El Papa León XIV agradeció especialmente a sacerdotes, catequistas y educadores por su servicio, al tiempo que recordó que la familia constituye el primer espacio donde se aprende y se vive la fe.
En este sentido, llamó a fortalecer una verdadera alianza educativa entre las familias y las comunidades eclesiales, de manera que los padres puedan sentirse protagonistas y redescubrir la alegría de transmitir la fe a sus hijos.
El Santo Padre señaló además que los procesos de iniciación cristiana deben comunicar ante todo “la belleza y la alegría de la vida bautismal y sacramental”, favoreciendo el crecimiento de comunidades capaces de formar discípulos y promover caminos de santidad.
Una liturgia vivida como comunidad
Al referirse a la vida litúrgica, el Papa León XIV recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II y pidió cultivar la liturgia con esmero, formando a los fieles para vivirla como la acción común de un solo cuerpo.
La participación en la Mesa del Señor, explicó, fortalece a cada miembro de la comunidad para llevar la luz del Evangelio a los caminos del mundo.
El Evangelio frente a un mundo herido
El Santo Padre también reflexionó sobre los conflictos, la violencia, el aislamiento y el miedo que afectan a la sociedad contemporánea. Frente a estas realidades, afirmó que la respuesta cristiana debe ser profundizar el camino del Evangelio.
El Papa recordó que el Evangelio conduce a la verdadera libertad y que, en Jesucristo y en su Palabra, las alegrías, heridas y preguntas más profundas del ser humano pueden encontrar sentido.
Por ello, señaló que el mayor regalo que los cristianos pueden ofrecer a quienes encuentran en su camino es ayudarlos a encontrarse con Cristo, sin dejar de practicar la caridad en todas sus formas y procurando siempre el bien integral de cada persona.
Pequeñas comunidades que mantienen viva la esperanza
El Papa León XIV puso también en valor las pequeñas comunidades que, especialmente en zonas afectadas por la despoblación y la falta de servicios, mantienen viva la cercanía, la solidaridad y el sentido de familia.
Las describió como pequeñas llamas capaces de alimentar nuevamente el fuego de valores sólidos y de una humanidad marcada por la fraternidad.
En este contexto, advirtió sobre los riesgos del individualismo y del consumismo, así como de aquellas actitudes cerradas y divisivas que dificultan la construcción de una sociedad fraterna.
“La última palabra es la que más me llega al corazón: la comunión”
Al concluir su discurso, el Santo Padre León XIV destacó la comunión como una dimensión esencial de la vida de la Iglesia.
Pidió fortalecer la unidad entre las parroquias, entre sacerdotes y fieles y entre los diferentes carismas y ministerios, reconociendo en esta unidad parte del legado recibido de los santos Marino y Leone.
“Queridos hermanos y hermanas, la última palabra es la que más me llega al corazón: la comunión”, afirmó.
Finalmente, el Papa agradeció la acogida recibida, aseguró a la comunidad de San Marino que la lleva en sus oraciones y pidió también que continúen rezando por él.
La visita del Santo Padre León XIV dejó así una invitación a renovar la misión evangelizadora desde la comunión, la formación en la fe, el compromiso de los jóvenes y la cercanía con quienes más necesitan esperanza.



