La Santa Sede

León XIV: el trabajo cotidiano puede convertirse en camino de santificación

En la Audiencia General de este miércoles, el Papa León XIV profundizó en la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre el sentido de la actividad humana y recordó que el progreso y la libertad no alejan al ser humano de Dios, sino que encuentran en Él su plena verdad.

El Papa León XIV dedicó la catequesis de la Audiencia General de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, a profundizar en el tercer capítulo de la Constitución pastoral Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II, particularmente en su enseñanza sobre el sentido de la actividad humana en el mundo.

El Santo Padre explicó que el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, ha recibido inteligencia y libertad que le permiten conocer, progresar y contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad.

El progreso humano no necesita alejarse de Dios

Durante su catequesis, el Papa señaló que algunos pensadores llegaron a considerar que la humanidad debía emanciparse de Dios para demostrar su conocimiento, libertad y capacidad de progreso.

Frente a esta visión, León XIV recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II, que, a la luz del misterio de la Encarnación, afirma que el encuentro con Dios no anula al ser humano ni sus obras. Por el contrario, es precisamente en Dios donde la persona encuentra su plena verdad y libertad.

De esta manera, la fe cristiana no plantea una oposición entre la vida espiritual y las responsabilidades cotidianas, sino que invita a integrar ambas dimensiones de la existencia.

El trabajo cotidiano como camino de santificación

El Papa León XIV destacó también una consecuencia concreta de esta enseñanza: el cristiano no está llamado a abandonar las ocupaciones terrenas, sino a vivirlas desde su vocación.

Por ello, realizar bien el trabajo cotidiano puede convertirse en un camino de santificación. Las actividades, responsabilidades y esfuerzos de cada día adquieren así un sentido más profundo cuando son vividos desde la relación con Dios y al servicio de los demás.

En su saludo a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre vinculó esta enseñanza con la Eucaristía. Recordó que en la celebración eucarística se ofrecen a Dios los frutos de la tierra y del trabajo humano, que son transformados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

A partir de esta imagen, invitó a unir también la propia vida y las tareas cotidianas al sacrificio eucarístico, para que el Señor las transforme en una «ofrenda viva, santa y agradable a Él».

Llamamiento por los niños migrantes y refugiados

Al finalizar la Audiencia, el Papa León XIV dirigió además un llamamiento con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el próximo domingo 27 de septiembre.

El Santo Padre expresó especialmente su preocupación por los menores que se ven obligados a abandonar sus tierras. Señaló que los niños y adolescentes se encuentran entre los más vulnerables durante las rutas migratorias y pueden quedar expuestos a violencia, explotación y situaciones traumáticas.

Ante esta realidad, hizo un llamado a la responsabilidad de todos para que nadie permanezca indiferente ante la situación de estos jóvenes y para que sean siempre protegidos y asistidos.

La catequesis de este miércoles dejó así una doble invitación: vivir las responsabilidades del mundo cotidiano desde la fe, reconociendo en el trabajo un camino de santificación, y mantener una mirada solidaria hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, especialmente los niños migrantes y refugiados.

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