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Iglesia en Colombia fortalece la formación para el Ministerio del Exorcismo desde la cultura del cuidado

Sacerdotes y delegados de distintas jurisdicciones eclesiásticas participaron de un curso nacional que abordó el discernimiento, la prevención de abusos y la protección de las personas que solicitan este acompañamiento.

Formación y cuidado en el Ministerio del Exorcismo

La Iglesia católica en Colombia puso el cuidado, el discernimiento y la protección de la dignidad humana en el centro de la formación para el Ministerio del Exorcismo, con especial atención a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

La ciudad de Bogotá fue sede del tercer curso nacional de formación para exorcistas, organizado por la Comisión Episcopal y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). El encuentro reunió a cerca de 80 sacerdotes y delegados de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país.

Bajo el lema “Liberar y Cuidar: El Ministerio del Exorcismo desde la Cultura del Cuidado”, los participantes reflexionaron sobre los desafíos pastorales que implica este ministerio y la necesidad de acompañar cada situación con prudencia, responsabilidad y respeto por la persona.

El cuidado como criterio pastoral

Durante las jornadas se destacó que el Ministerio del Exorcismo debe desarrollarse bajo la autoridad del obispo y de acuerdo con las normas de la Iglesia.

Monseñor José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín y presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina de la CEC, señaló la importancia de valorar y cuidar la figura del exorcista, así como de fortalecer su preparación y acompañamiento.

Uno de los aspectos destacados fue la necesidad de evitar cualquier situación que pueda generar nuevas heridas en quienes buscan ayuda. El padre Iván José Ruiz Vidal subrayó que incorporar la cultura del cuidado permite prevenir situaciones de revictimización.

De esta manera, el acompañamiento pastoral busca poner siempre en el centro a la persona y su dignidad.

Discernimiento antes de una intervención

Otro de los temas principales fue el discernimiento de cada caso. La formación recordó la importancia de considerar las distintas dimensiones que pueden estar presentes en una situación, incluyendo aspectos psicológicos, psiquiátricos, médicos y sociales.

Los participantes analizaron también los criterios establecidos por la Iglesia para discernir una posible acción extraordinaria del maligno y las normas que deben orientar la celebración del ritual del exorcismo.

En este proceso se destacó la importancia de recurrir a profesionales de otras áreas cuando sea necesario, evitando atribuir exclusivamente a causas espirituales situaciones que pueden requerir atención médica o psicológica.

El curso también abordó cuestiones relacionadas con el ocultismo y determinadas prácticas o terapias alternativas, con el objetivo de ofrecer una formación que permita a las comunidades cristianas discernir con mayor claridad las diferentes propuestas espirituales presentes en la sociedad.

Prevención de abusos y equipos preparados

La prevención de posibles abusos o actuaciones inadecuadas ocupó también un lugar importante durante la formación.

Monseñor Rubens Miraglia Zani, exorcista de la diócesis de Bauru, Brasil, destacó la responsabilidad de los obispos en la vigilancia y formación de quienes participan en este ministerio.

El acompañamiento no corresponde únicamente al sacerdote. También requiere equipos preparados, formados en aspectos doctrinales y canónicos, además de contar con equilibrio humano y espiritual, discreción y capacidad para reconocer señales de alerta.

Asimismo, se remarcó que el propio exorcista debe cuidar su salud física, psicológica y espiritual para poder ejercer adecuadamente su servicio pastoral.

Una formación que busca continuar

El encuentro se desarrolló mediante ocho mesas de trabajo organizadas según las provincias eclesiásticas. Estos espacios permitieron compartir experiencias, analizar situaciones concretas y revisar criterios canónicos relacionados con el Ministerio del Exorcismo.

Los aportes recogidos serán recopilados por la Conferencia Episcopal de Colombia y servirán como base para continuar fortaleciendo las orientaciones, protocolos y líneas de acción para este ministerio.

La formación permanente y la incorporación de nuevos sacerdotes aparecen como algunos de los desafíos para los próximos años. En ese sentido, el padre Iván José Ruiz Vidal destacó la importancia de continuar generando espacios de preparación y ampliar la formación a un mayor número de sacerdotes.

La Iglesia en Colombia busca así que el Ministerio del Exorcismo sea ejercido con fidelidad a las normas de la Iglesia, pero también desde una mirada pastoral que coloque en el centro el cuidado, el discernimiento y la dignidad de cada persona.

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