Abren en México la causa de beatificación del P. Ignacio Larrañaga, fundador de los Talleres de Oración y Vida

Bajada: La Arquidiócesis de Guadalajara inició oficialmente la fase diocesana de la causa de beatificación y canonización del sacerdote capuchino Ignacio Larrañaga Orbegozo, reconocido por su intensa labor de evangelización y por la creación de los Talleres de Oración y Vida.
El camino hacia los altares del P. Ignacio Larrañaga Orbegozo comenzó formalmente este 6 de octubre, con la apertura de la fase diocesana de su causa de beatificación y canonización en la Arquidiócesis de Guadalajara, México.
El sacerdote capuchino, fundador de los Talleres de Oración y Vida (TOV), falleció en Guadalajara en 2013, territorio que corresponde a la jurisdicción eclesiástica que ahora tiene a su cargo la investigación diocesana de su causa.
Durante la ceremonia realizada en la curia arquidiocesana se dio lectura al nihil obstat del Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano, así como al decreto del Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, mediante el cual se dispone oficialmente la apertura del proceso.
De acuerdo con la instrucción Sanctorum Mater, que regula la fase diocesana de las causas de los santos, corresponde como norma general al obispo de la diócesis donde falleció el Siervo de Dios instruir esta etapa del proceso.
“Un incansable buscador de Dios”
En representación del Cardenal Robles Ortega participó Mons. Fray Juan Manuel Muñoz Curiel, Obispo Auxiliar de Guadalajara, quien durante la ceremonia recordó al P. Larrañaga como un “incansable buscador de Dios”.
El prelado lo describió también como un “místico de nuestro tiempo”, destacando su profunda experiencia de oración y su capacidad para transmitir la espiritualidad de una manera sencilla y cercana.
“Él supo traducir la altísima mística franciscana en un método sencillo y accesible para que el hombre de la calle pudiera encontrarse cara a cara con el Señor”, señaló Mons. Muñoz Curiel.
El Obispo Auxiliar aclaró que la apertura de la causa no busca simplemente presentar a una persona como ejemplo distante, sino recordar que la llamada a la santidad corresponde a todos los bautizados.
En ese sentido, destacó que la vida del P. Larrañaga estuvo marcada también por dificultades y debilidades, pero que supo vivir su misión con confianza en Dios y entrega al servicio de la Iglesia.
Al finalizar su intervención, invitó a los presentes a renovar el deseo de vivir la propia vocación a la santidad y pidió a Dios que, “si es para su mayor gloria y el bien de la Iglesia, se digne glorificar a su siervo Ignacio”.
Inicia la investigación diocesana
Como parte de los primeros pasos del proceso, Mons. Óscar Sánchez Barba, postulador diocesano de la causa, presentó una lista inicial de 50 testigos provenientes de 10 países.
También fueron presentados 47 libros y folletos escritos por el P. Larrañaga, además de otros documentos y publicaciones relacionados con su vida y su obra.
A partir de ahora, el tribunal establecido para la causa deberá recoger los testimonios y estudiar la documentación correspondiente. Todo este material permitirá elaborar posteriormente la Positio, documento que será enviado al Dicasterio para las Causas de los Santos.
Si después del estudio correspondiente se determina que el P. Larrañaga vivió las virtudes cristianas en grado heroico y el Papa autoriza el decreto respectivo, pasaría a ser reconocido como Venerable.
Para avanzar posteriormente hacia la beatificación, será necesario además el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión.
Una vida dedicada a la oración y la evangelización
Ignacio Larrañaga Orbegozo nació el 4 de mayo de 1928 en Guipúzcoa, País Vasco, España. A los 12 años ingresó al Seminario Menor Seráfico de los Capuchinos de Alsasua y continuó posteriormente su formación religiosa.
En 1948 realizó su primera profesión religiosa y al año siguiente tomó el nombre de Fray Jesús María de Azpeitia. Continuó sus estudios de Teología en Pamplona y fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1952.
Desde los primeros años de su sacerdocio manifestó un fuerte deseo de evangelizar y profundizar en la oración contemplativa. Su misión pastoral lo llevó posteriormente a América Latina, donde desarrolló una extensa labor de predicación, formación y acompañamiento espiritual.
Durante su ministerio impulsó espacios de encuentro y renovación franciscana y recorrió numerosos países de América y Europa, ofreciendo cursos, retiros y encuentros de espiritualidad.
En 1974 inició en Brasil los llamados Encuentros de Experiencia de Dios, centrados en el silencio, la oración, la reflexión y la escucha de la Palabra de Dios.
Los Talleres de Oración y Vida
Uno de los principales frutos de su misión fueron los Talleres de Oración y Vida. En 1984 comenzó a desarrollarlos en Santiago de Chile como una propuesta destinada a ayudar a los laicos a aprender distintos métodos de oración y a profundizar en su relación con Dios.
Con el paso de los años, los TOV se extendieron por distintos países de América, Europa, Asia y África. En 2022 recibieron de la Santa Sede la aprobación como Asociación Privada Internacional de Fieles de Derecho Pontificio.
La propuesta espiritual del P. Larrañaga también quedó plasmada en numerosas publicaciones. Entre sus obras se encuentran Muéstrame tu rostro, El hermano de Asís, El pobre de Nazaret y El silencio de María, libros en los que abordó temas como la oración, la confianza en Dios, el sufrimiento, la conversión y la búsqueda de la paz interior.
Durante sus últimos años continuó ofreciendo retiros y encuentros de formación. En octubre de 2013 viajó a Guadalajara para participar de uno de estos encuentros.
Falleció en la madrugada del 28 de octubre de 2013, a los 85 años de edad y después de 60 años de sacerdocio.
Un legado que continúa en la Iglesia
Al referirse al sacerdote capuchino, Mons. Fray Juan Manuel Muñoz Curiel afirmó que su trayectoria puede comprenderse como un camino de búsqueda, crisis, entrega, misión y fe en Dios.
Su legado continúa presente especialmente a través de los Talleres de Oración y Vida, que mantienen el llamado a descubrir a Dios como Padre y a vivir la fe desde una relación personal, profunda y confiada con Él.
Con la apertura de la fase diocesana, comienza ahora un proceso de investigación que deberá recorrer distintas etapas antes de que la Iglesia pueda pronunciarse sobre la posible beatificación del P. Ignacio Larrañaga.



