La Santa Sede

El Santo Padre pide una Iglesia cercana a las familias y a sus fragilidades

Al inaugurar el encuentro con los jefes de las Iglesias orientales y los presidentes de las Conferencias Episcopales, el Papa León XIV pidió escuchar la experiencia concreta de las familias, especialmente en situaciones de fragilidad, y buscar nuevos caminos para anunciar el Evangelio.

El Papa León XIV inauguró este miércoles, 7 de octubre, en el Aula Pablo VI, el encuentro de los jefes de las Iglesias orientales y los presidentes de las Conferencias Episcopales, convocado con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia, bajo el lema “Anunciar el Evangelio a las familias de hoy”.

Durante su discurso de apertura, el Santo Padre recordó el camino sinodal y misionero que la Iglesia ha recorrido en torno al matrimonio y la familia, desde el Sínodo de 1980 y la exhortación Familiaris consortio de san Juan Pablo II hasta el proceso impulsado por el Papa Francisco que llevó a la publicación de Amoris laetitia en 2016.

Una década de experiencia pastoral

El Papa señaló que los diez años transcurridos desde la publicación de Amoris laetitia forman ya parte de la vida de las Iglesias particulares. En este tiempo, el documento ha sido acogido en diferentes culturas y contextos pastorales, acompañando la vida concreta de las familias e inspirando iniciativas y procesos.

León XIV destacó que este encuentro busca precisamente mirar lo vivido durante esta década y reconocer, bajo la guía del Espíritu Santo, lo que Cristo ha ido enseñando a su Iglesia a través de la experiencia de las familias.

En este sentido, invitó a los participantes a compartir historias de conversión, frutos inesperados y experiencias de acompañamiento, pero también las dificultades, preguntas y aprendizajes surgidos durante estos años. “Son historias recogidas a lo largo del camino de la misión”, señaló el Papa.

Las familias también son protagonistas de la misión

El Santo Padre subrayó que las propias familias participan en la misión evangelizadora de la Iglesia a través de su vida cotidiana: el amor y la fidelidad, el cuidado y el perdón, la educación de los hijos, la transmisión de la fe y la atención a los mayores y a las personas más vulnerables.

Recordó además que las familias, mediante estas acciones, “dan testimonio del Evangelio y contribuyen a la vida y a la misión de la Iglesia”.

Por ello, afirmó que los pastores tienen la responsabilidad de proclamar la belleza del plan de Dios para el matrimonio y la familia, pero también de acompañar a las personas en las circunstancias concretas en las que viven.

Escuchar las dificultades de las familias

León XIV insistió en que la pastoral familiar debe convertirse también en una “escuela de la escucha”. Las experiencias de las familias, incluidas aquellas marcadas por dificultades, soledad o situaciones de aparente fracaso, pueden ayudar a la Iglesia a comprender mejor los desafíos actuales.

Entre las realidades que requieren una atención especial mencionó los cambios culturales en torno a la sexualidad y la intimidad, las dificultades que encuentran muchos jóvenes para comprender el compromiso matrimonial, así como la inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y otras formas de fragilidad emocional.

Ante este escenario, el Papa planteó la necesidad de revisar el lenguaje pastoral y las prácticas de las comunidades para preguntarse si realmente consiguen llegar al corazón de las personas y ayudarlas a vivir el bien.

“¿Qué tipo de Iglesia encuentran las personas cuando se sienten más frágiles?”

Uno de los ejes centrales del discurso fue la atención a la fragilidad. León XIV señaló que esta experiencia puede influir en la manera en que las personas se ven a sí mismas, contemplan su futuro y viven su relación con Dios y con la Iglesia.

En este contexto, planteó una pregunta dirigida directamente a la acción pastoral: “¿Qué tipo de Iglesia, entonces, encuentran las personas precisamente cuando se sienten más frágiles?”.

El Papa llamó a las comunidades cristianas a ayudar a estas personas a descubrir que conservan un lugar, una responsabilidad y dones que pueden ofrecer. También pidió que la verdad del Evangelio pueda manifestarse mediante la paciencia, la cercanía y la misericordia.

Una pastoral capaz de responder a los nuevos desafíos

León XIV invitó a los participantes del encuentro a dejarse interpelar por las situaciones concretas de las familias y a descubrir cómo la misericordia de Dios y la gracia de Cristo pueden llegar especialmente a quienes atraviesan momentos de debilidad y dificultades.

“La tarea”, explicó, no consiste solamente en interpretar las realidades familiares, sino también en permitir que estas situaciones interpelen la responsabilidad pastoral de la Iglesia, para encontrar formas renovadas de anunciar el Evangelio, ofrecer la gracia sacramental, acompañar a las familias y hacer visible la ternura de Cristo.

El encuentro también busca promover un diálogo entre las distintas experiencias de las Iglesias durante estos diez años. El Papa destacó que la diversidad de contextos culturales puede convertirse en un aporte para el discernimiento de toda la Iglesia.

Oración y discernimiento

El Santo Padre remarcó que la oración y el retiro constituyen el núcleo de estos días de trabajo. Pidió que los frutos que Amoris laetitia ha producido en las Iglesias locales puedan servir para alimentar a toda la Iglesia.

Finalmente, expresó su deseo de que las experiencias compartidas permitan construir una narrativa común de estos diez años, marcada por la alegría y la esperanza, capaz de reconocer tanto los frutos alcanzados como las dificultades que aún permanecen.

León XIV concluyó pidiendo al Señor “la libertad de escucharnos unos a otros, la sabiduría para reconocer su obra entre su pueblo y el valor para seguirle adonde nos guíe”, para que el Evangelio sea cada día más plenamente una buena noticia para las familias de todo el mundo.

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