Santo del Día

SANTORAL DEL DÍA 29 DE OCTUBRE | SAN NARCISO DE JERUSALEN

San Narciso de Jerusalén fue obispo en el siglo II y es recordado por su profunda santidad, paciencia y sabiduría. Nació hacia el año 99 y fue elegido obispo de Jerusalén a una edad avanzada, destacando por su firmeza doctrinal y su vida austera. Presidió el concilio de Cesarea en el año 195, donde defendió que la Pascua debía celebrarse en domingo, en sintonía con Roma. Su liderazgo fortaleció la unidad de la Iglesia en tiempos de crecimiento y desafíos internos.

Durante su ministerio, fue falsamente acusado por tres clérigos, lo que lo llevó a retirarse voluntariamente al desierto. Años después, los acusadores sufrieron las consecuencias de sus propias maldiciones y uno confesó públicamente la mentira. Narciso regresó a Jerusalén con más de cien años y retomó su labor pastoral con la ayuda de San Alejandro, a quien nombró coadjutor. Se le atribuyen milagros, como convertir agua en aceite para las lámparas durante la Vigilia Pascual.

Murió con más de cien años y su memoria se celebra el 29 de octubre. Es venerado por su fe inquebrantable, su humildad ante la calumnia y su ejemplo de perdón. Su canonización fue por aclamación popular y su herencia perdura como modelo de virtud y fortaleza espiritual.

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