SANTORAL DEL DÍA 8 DE JULIO | SAN AQUILA Y SANTA PRISCA

San Áquila y Santa Prisca fueron un matrimonio judeocristiano del siglo I. Áquila era originario del Ponto y ambos residieron en Roma hasta que el edicto del emperador Claudio expulsó a los judíos de la ciudad hacia el año 49. Se establecieron entonces en Corinto, donde acogieron en su hogar al apóstol san Pablo y compartieron con él el oficio de fabricantes de tiendas.
Prisca y Priscila son el mismo nombre; Prisca es la forma más solemne y Priscila es la forma familiar, pero ambas aparecen en la Sagrada Escritura. San Pablo los menciona repetidamente como colaboradores muy cercanos en la evangelización. Más tarde acompañaron al Apóstol a Éfeso, donde instruyeron a Apolo, judío alejandrino elocuente y versado en las Escrituras, explicándole con mayor exactitud el camino de Dios (cf. Hch 18, 24-26). En la carta a los Romanos, Pablo los saluda diciendo: «Saludad a Prisca y Áquila, mis colaboradores en la obra de Cristo Jesús, que expusieron sus cabezas por salvar mi vida» (Rom 16, 3-4).
Su casa fue una auténtica Iglesia domésticaal servicio de las comunidades cristianas de Corinto, Éfeso y Roma. Aunque algunas tradiciones posteriores les atribuyeron el martirio, el Martirologio Romano los recuerda principalmente como colaboradores del Apóstol y no conserva datos ciertos sobre su muerte. Son modelo de matrimonio cristiano y de hospitalidad evangelizadora. Su vida nos enseña que la fe puede transformar el hogar en lugar de servicio, misión y testimonio para toda la Iglesia.



