Santo Padre León XIV anima a los jóvenes peruanos a ser valientes y testigos vivos de Cristo

En un videomensaje dirigido a los participantes de la Jornada Nacional de la Juventud, celebrada en Chulucanas, el Pontífice invitó a los jóvenes a abrir su corazón a Dios, vivir la fe en comunidad y llevar esperanza al mundo con el testimonio de sus vidas.
Un llamado a vivir con valentía el Evangelio
Con motivo de la Jornada Nacional de la Juventud, realizada del 30 de julio al 2 de agosto de 2026 en Chulucanas (Perú), el Santo Padre León XIV dirigió un videomensaje a los miles de jóvenes reunidos bajo el lema «Sé valiente, Cristo vive», alentándolos a renovar su compromiso con Cristo y con la misión evangelizadora de la Iglesia.
El Pontífice expresó su alegría por la respuesta generosa de los participantes a esta iniciativa eclesial, destacando que este encuentro fortalece la vida de la Iglesia y renueva la fe de las nuevas generaciones.
«Ha llegado el momento tan esperado y que han preparado con tanto entusiasmo durante los últimos meses. Gracias de corazón por haber respondido a esta iniciativa, que renueva y fortalece la vida de la Iglesia», manifestó.
Cristo vivo impulsa a construir comunidad
Al reflexionar sobre el lema de la jornada, el Santo Padre recordó que la presencia viva de Cristo es la fuente de la valentía cristiana y el motor que impulsa a salir del individualismo para construir auténticas comunidades de fe.
León XIV señaló que la certeza de que el Señor camina junto a su pueblo permite forjar verdaderos lazos de amistad y ofrecer al mundo el testimonio de una vida unida en Cristo.
Llevar al mundo la alegría del encuentro con Dios
El Papa exhortó a los jóvenes a abrir plenamente su corazón para recibir las gracias que Dios desea conceder durante esos días de encuentro y les pidió que la experiencia vivida no permanezca únicamente como un recuerdo.
En ese sentido, los animó a compartir con los demás la alegría del encuentro con Cristo mediante el testimonio cotidiano, recordando que muchas personas necesitan descubrir la esperanza a través de jóvenes que viven con autenticidad su fe.
Asimismo, los invitó a no tener miedo de convertirse en instrumentos de Dios para reavivar la esperanza en quienes atraviesan momentos de sufrimiento y desánimo.
Bajo el amparo de Nuestra Señora de la Evangelización
Al concluir su mensaje, el Santo Padre encomendó a todos los participantes a la protección de Nuestra Señora de la Evangelización, pidiendo que la Virgen los acompañe para que sean «sal y luz» de Cristo en el Perú.
Finalmente, impartió su bendición apostólica, invocando sobre todos ellos la gracia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

