La Santa Sede

El Papa León XIV a los nuevos obispos: “Ningún obispo camina solo”

El Santo Padre exhortó a los nuevos pastores a permanecer con Jesús, amar al Pueblo de Dios y vivir el ministerio episcopal como un servicio de comunión y de amor, especialmente ante los desafíos del mundo actual y de la inteligencia artificial.

Ciudad del Vaticano, 10 de septiembre de 2026. — El Santo Padre León XIV se reunió este jueves con los nuevos obispos que participan en el curso de formación “Obispos, servidores de la comunión en la Iglesia y en el mundo de hoy”, y los exhortó a vivir su ministerio desde la cercanía con Cristo, el amor al Pueblo de Dios y la fraternidad episcopal.

El encuentro tuvo lugar en el Salón del Sínodo, al concluir las jornadas de formación organizadas por los Dicasterios para los Obispos, para las Iglesias Orientales y para la Evangelización, Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares.

Al inicio de su discurso, el Papa invitó a los presentes a rezar por el eterno descanso del padre del Cardenal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, y por el consuelo de toda su familia.

“Ningún obispo camina solo”

El Santo Padre destacó que las jornadas permitieron a los nuevos obispos vivir una experiencia de fraternidad, compartiendo momentos de oración, celebración de la Eucaristía, escucha y diálogo sobre las esperanzas que llevan para las Iglesias que les han sido confiadas.

A partir de esta experiencia, el Pontífice les dejó una certeza: “ningún obispo camina solo”.

Asimismo, aseguró que lleva en sus oraciones a los nuevos pastores y a las comunidades que acompañan: sacerdotes, diáconos, personas consagradas, seminaristas, familias, jóvenes, ancianos, pobres y quienes sufren.

“Todos deben encontrar un lugar en el corazón del obispo, porque todos ya tienen un lugar en el corazón de Cristo”, afirmó.

Permanecer con Jesús antes de ser enviados

Como primera enseñanza, el Papa León XIV pidió a los obispos: “permanezcan con Jesús”. Recordó que, antes de ser obispos, son discípulos y que su misión pastoral nace de una relación cotidiana con el Señor.

Inspirándose en el Evangelio de San Marcos, el Santo Padre recordó que Jesús llamó a los apóstoles “para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar”.

Por ello, animó a los nuevos pastores a valorar especialmente la Eucaristía, la Palabra de Dios y la oración. Cuando el corazón permanece cerca de Cristo, explicó, también el servicio pastoral se vuelve más sereno, libre y fecundo.

Un obispo con el corazón del Buen Pastor

El Pontífice presentó también como modelo el corazón de Jesús, el Buen Pastor, que entrega su vida por sus ovejas.

En este sentido, el Santo Padre pidió a los obispos amar al pueblo que el Señor les ha confiado, conocer sus alegrías y sufrimientos, escuchar sus historias y acercarse a sus familias y comunidades.

El Papa subrayó que, especialmente en las Iglesias jóvenes, la presencia del obispo puede hablar incluso antes que sus palabras. Una visita, una bendición, el tiempo dedicado a un sacerdote o la escucha de una familia pueden convertirse en gestos que permanezcan en el corazón de las personas.

La cercanía como expresión de la paternidad episcopal

El Papa León XIV recordó la importancia de la sollicitudo pastoralis, es decir, la solicitud pastoral por el pueblo de Dios. Explicó que no consiste solamente en asumir numerosas responsabilidades, sino en llevar a las personas en el corazón.

En este contexto, destacó la paternidad episcopal como una capacidad de acoger a todos y presentarlos diariamente ante el Señor en la oración.

También pidió una atención especial hacia los sacerdotes, a quienes los obispos deben acompañar como padres y hermanos.

“Escúchenlos, anímenlos, oren por ellos”, exhortó el Santo Padre, invitándolos igualmente a prestar especial cuidado a los sacerdotes ancianos y enfermos, haciéndoles sentir que siguen siendo valiosos y que la Iglesia no los olvida.

“Un servicio de amor”

Retomando una expresión de San Agustín, el Sumo Pontífice definió el ministerio episcopal como un amoris officium, un servicio de amor.

La predicación, la escucha, la oración, el discernimiento y la presencia cercana junto a las personas forman parte, explicó el Papa, de una caridad pastoral mediante la cual Cristo Pastor puede llegar a quienes ama a través de la persona del obispo.

La inteligencia artificial y el desafío de proteger a la humanidad

El Santo Padre León XIV también abordó los profundos cambios que atraviesa la sociedad, especialmente a raíz del desarrollo de las tecnologías de comunicación y de la inteligencia artificial.

Reconoció que estos avances han abierto posibilidades impensables hace pocos años, pero advirtió que la tecnología no puede liberar a la humanidad del pecado ni de sus consecuencias.

En este contexto, el Pontífice recordó el Jubileo de la Esperanza celebrado el año anterior y mencionó su encíclica Magnifica Humanitas, presentada como una propuesta para que los pastores afronten el desafío de proteger a la humanidad en la era de la inteligencia artificial.

Por ello, animó a los obispos a promover en sus diócesis espacios de reflexión y diálogo, así como a formar y acompañar a quienes quieran trabajar por una civilización del amor.

Un corazón misionero abierto a todos

Dirigiéndose especialmente a los obispos procedentes de Iglesias jóvenes, el Papa León XIV los invitó a conservar un corazón misionero, reconociendo tanto la belleza como las dificultades de la misión.

Explicó que el obispo misionero debe tener un corazón abierto no solamente a quienes participan en las parroquias, sino también a los cristianos de otras denominaciones, creyentes de otras religiones, personas que no profesan una fe y todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

“Escucha y respeta a todos”, señaló el Santo Padre, destacando la importancia de acercarse a cada persona y reconocer el bien presente en su corazón.

“Para ustedes soy obispo, con ustedes soy cristiano”

Finalmente, el Pontífice recordó una expresión de San Agustín que resume la actitud que debe caracterizar al obispo: “Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano”.

Con esta referencia, el Papa invitó a los nuevos pastores a caminar junto a sus pueblos, rezar con ellos, escuchar con ellos la Palabra de Dios y celebrar juntos la Eucaristía.

Al concluir, el Santo Padre León XIV aseguró a los nuevos obispos que el Señor, quien los llamó, permanecerá fiel: los precederá en el camino, los acompañará y les dará luz mediante el Espíritu Santo.

Finalmente, confió su misión a la protección de María, Madre de la Iglesia, para que acompañe siempre a los pastores y a las comunidades que han sido puestas bajo su cuidado.

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