La Santa Sede

El Papa León XIV: “La participación de los fieles no puede ser pasiva”

El Santo Padre concluyó su ciclo de catequesis sobre Sacrosanctum Concilium y explicó las razones que llevaron al Concilio Vaticano II a promover la reforma litúrgica

Ciudad del Vaticano. – El Papa León XIV dedicó su Audiencia General del miércoles 26 de agosto a reflexionar sobre las motivaciones que impulsaron la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II, en el marco de su última catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium.

El Santo Padre explicó que los Padres conciliares buscaron favorecer una participación más consciente, activa y fructuosa de los fieles en las celebraciones litúrgicas. Para ello, consideraron necesario revisar los libros litúrgicos, respetando al mismo tiempo el patrimonio de la tradición de la Iglesia.

Una participación consciente y activa

El Papa León XIV recordó que la liturgia no puede reducirse a una presencia meramente exterior. Citando Sacrosanctum Concilium, destacó el deseo de la Iglesia de que los cristianos no participen en el misterio de la fe como “extraños y mudos espectadores”, sino que comprendan los ritos y las oraciones y participen de manera consciente, piadosa y activa.

En este sentido, señaló que las palabras y los gestos de la liturgia son fundamentales para que los fieles puedan entrar en contacto con el acontecimiento de la salvación. Por ello, afirmó que la participación de los fieles “no puede ser pasiva”.

La reforma litúrgica y la tradición viva de la Iglesia

El Santo Padre explicó que la reforma conciliar buscó colocar nuevamente en el centro la liturgia como fuente de la vida divina comunicada a los fieles. Entre sus objetivos estuvo hacer más accesibles la riqueza de los textos bíblicos y las oraciones, además de favorecer un orden celebrativo que ayudara a una mejor comprensión de la acción litúrgica.

El Papa subrayó que la liturgia es una realidad viva que, a lo largo de los siglos, ha experimentado desarrollos y cambios. Por ello, el Concilio Vaticano II consideró necesaria una revisión de los libros litúrgicos, pero siempre “con el máximo respeto por el patrimonio de la tradición”.

Asimismo, recordó que la reforma no comenzó de manera repentina con el Concilio Vaticano II. El proceso había sido preparado por diversas intervenciones de los Papas desde comienzos del siglo XX y por el desarrollo del Movimiento litúrgico.

Una reforma que debe comprenderse correctamente

Durante su catequesis, el Papa León XIV también advirtió sobre la necesidad de comprender adecuadamente los principios de la reforma litúrgica. Señaló que esta correcta comprensión permite rechazar los abusos que se produjeron en algunos sectores de la Iglesia después del Concilio y que, lamentablemente, todavía pueden presentarse.

El Santo Padre recordó además que las acciones litúrgicas no son actos privados, sino celebraciones de toda la Iglesia. Por esta razón, pertenecen a todo el cuerpo eclesial y manifiestan a la Iglesia como “sacramento de unidad”.

La liturgia como camino de evangelización

Finalmente, el Papa León XIV señaló que corresponde principalmente a los pastores, especialmente a los obispos y sacerdotes, custodiar y promover una liturgia que respete las normas litúrgicas y resplandezca por su “noble sencillez”.

Una liturgia celebrada de este modo, explicó, constituye también un instrumento fundamental de evangelización y un medio por el cual los fieles pueden aprender a ofrecerse a sí mismos a Dios y crecer en la unidad con Él y con los demás.

Al finalizar su encuentro con los peregrinos de lengua española, el Santo Padre recordó la memoria de santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, patrona de la ancianidad, y pidió la bendición de Dios para los ancianos y para quienes los cuidan y acompañan.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba