La Santa Sede

El Papa León XIV: «El amor mueve, impulsa, despierta del letargo y suscita nuevas vocaciones»

El Santo Padre León XIV participó este sábado 22 de agosto en el 47.º Encuentro por la Amistad entre los Pueblos, celebrado en Rímini, donde invitó a transformar la cultura del enfrentamiento mediante la misericordia, el diálogo, la fraternidad y una fe capaz de salir al encuentro de todos.

El Papa León XIV se reunió este sábado con los participantes del 47.º Encuentro por la Amistad entre los Pueblos, en el marco de su visita pastoral a la República de San Marino y a la ciudad italiana de Rímini. Ante una multitud congregada en el recinto ferial, el Santo Padre centró su discurso en la fuerza del encuentro, la amistad entre los pueblos y el amor como principio capaz de transformar la sociedad.

Desde el inicio, el Papa destacó el significado profético del nombre del encuentro, celebrado desde hace casi medio siglo. Recordando las palabras de san Juan Pablo II, afirmó que expresiones como «Encuentro», «amistad» y «amistad entre los pueblos» adquieren una relevancia especial en momentos dramáticos de la historia.

La paz nace del encuentro y del diálogo

El Santo Padre León XIV señaló que la paz es custodiada y difundida por personas que «no temen el diálogo» y que están dispuestas a encontrarse con los demás.

En este sentido, retomó la enseñanza del Papa Francisco en Fratelli tutti sobre la amistad social, entendida como una expresión concreta de la fraternidad. Para el Papa León XIV, reconocer la dignidad de cada persona como hija de Dios permite superar las diferencias, las fronteras y los conflictos para descubrir aquello que une a todos los seres humanos.

«Antes que las fronteras, las definiciones y las instituciones, siempre están las personas», afirmó.

El Pontífice destacó además que el Encuentro de Rímini no debe convertirse en un espacio cerrado, sino continuar siendo una «confluencia para la Iglesia y para la sociedad», capaz de generar nuevos encuentros y abrir caminos de diálogo.

El amor como fuerza que transforma la historia

Uno de los ejes centrales del discurso fue el lema de esta edición del Meeting, inspirado en el último verso de la Divina Comedia: «El amor que mueve el sol y las demás estrellas».

El Papa León XIV subrayó que el amor continúa actuando en la historia, incluso cuando parece permanecer oculto frente a las fuerzas que provocan conflictos y divisiones.

«Sí, ¡el amor mueve!», proclamó, recordando las palabras de Jesús en el Evangelio de san Mateo sobre el sol que sale sobre buenos y malos.

A partir de esta enseñanza, el Santo Padre planteó la necesidad de superar un modelo de confrontación basado en la fuerza. Frente al «falso realismo» que rearma las mentes, las palabras y las naciones, propuso el «realismo de la misericordia», que permite reconocer incluso a los adversarios como hermanos y hermanas.

Para el Pontífice, el pecado y el mal existen, pero el amor redentor de Cristo es más fuerte y llama a purificar las relaciones humanas, los intereses, los proyectos económicos y cada dimensión de la vida de aquello que ha sido contaminado por la cultura del poder.

Una conversión que alcance la economía, la tecnología y la sociedad

El Santo Padre hizo también un llamado a asumir responsabilidades concretas frente a las desigualdades, las guerras y las crisis ambientales.

Pidió liberar la convivencia de la desconfianza, la cultura de la prepotencia, la educación de la ideología y el trabajo de la idolatría del lucro. Asimismo, exhortó a poner la tecnología y las finanzas al servicio de la vida y no de los «negocios de la muerte».

En particular, invitó a identificar y transformar las relaciones injustas de poder que se encuentran en la raíz de numerosas formas de pobreza, desigualdad, violencia y deterioro ambiental.

También advirtió sobre el riesgo de un desarrollo tecnológico que se vuelva «omnipresente y destructivo», y pidió la presencia de «pioneros valientes» capaces de comenzar por su propia conversión para hacer creíble el cambio que necesita la sociedad.

Reavivar los sueños y la esperanza

Ante las múltiples crisis que atraviesa el mundo, el Papa León XIV invitó a no alimentar el cansancio y la desesperación, sino a «reavivar los sueños y las visiones».

En este contexto, recordó que la esperanza cristiana no consiste en escapar de la realidad, sino en comprometerse con ella para promover el bien.

El Santo Padre vinculó esta misión con la enseñanza de don Luigi Giussani sobre el «riesgo de educar», invitando a asumir con valentía la responsabilidad de vivir la fe en medio del mundo y en relación con toda la realidad.

Un mensaje especial a los jóvenes: «¡Pónganse en juego!»

Una parte destacada de su intervención estuvo dirigida a los jóvenes y voluntarios presentes en el encuentro.

El Papa León XIV los presentó como un signo de esperanza: «¡Son la prueba de que el futuro es una promesa, no una amenaza!»

Les aseguró que el amor de Dios continúa despertando esperanza, nuevas vocaciones y el deseo de asumir riesgos por el bien de los demás. Por ello, los animó a ampliar sus vínculos más allá de cualquier pertenencia limitada y a salir al encuentro de personas de distintas culturas, sensibilidades y procedencias, especialmente de los pobres y quienes sufren.

«¡Salgan al encuentro de todos!», exhortó.

El Santo Padre también recordó que la fe cristiana no puede imponerse mediante la coacción o el adoctrinamiento. «El amor sólo existe en la libertad, en el encuentro vivo, en la entrega generosa de uno mismo», afirmó.

La fe crece por atracción y testimonio

El Papa León XIV señaló que en muchas sociedades la adhesión de los jóvenes a Cristo puede resultar sorprendente, especialmente en contextos profundamente secularizados.

Sin embargo, explicó que la cuestión fundamental no son los números, sino la libertad. La verdad, afirmó, solo puede ser acogida libremente.

En esta línea, recordó la enseñanza de sus predecesores de que «la Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho más por “atracción”». La evangelización, por tanto, se realiza mediante una forma de vida capaz de despertar en otros la pregunta sobre la posibilidad de vivir de una manera nueva.

«Amen siempre a la Iglesia» y preserven la unidad

Durante su intervención, el Santo Padre León XIV hizo una llamada directa a amar a la Iglesia y preservar la unidad dentro de las comunidades y movimientos eclesiales.

Recordando al Papa Francisco y su enseñanza a los miembros de Comunión y Liberación, destacó que incluso los momentos de crisis pueden convertirse en oportunidades de gracia, renovación y crecimiento.

En este sentido, invitó a vivir las dificultades con valentía evangélica, confiando en Cristo y permaneciendo en comunión con la Iglesia.

La sinodalidad como estilo de vida de la Iglesia

Otro de los puntos centrales del discurso fue la sinodalidad, que el Papa León XIV presentó no simplemente como un proceso, sino como la naturaleza de un pueblo que camina unido.

El Santo Padre invitó a las comunidades y movimientos eclesiales a aprender nuevamente a escucharse: escuchar la Palabra de Dios, escucharse mutuamente y acoger también la sabiduría presente en quienes buscan la verdad.

«La sinodalidad no es el nombre de un proceso, sino la naturaleza de un pueblo», afirmó.

Para el Pontífice, caminar juntos implica que cada persona pueda dejarse transformar por la fe de los demás y, bajo la guía de los pastores, discernir nuevos caminos y responder a la acción del Espíritu Santo.

La autoridad, añadió, debe convertirse en servicio, capaz de respetar las diferencias y favorecer su armonía.

Una Iglesia que sale al encuentro

Al concluir, el Papa León XIV recordó que cada carisma y cada riqueza espiritual tienen una finalidad comunitaria y deben ponerse al servicio del bien común.

Invitó a Comunión y Liberación y a todas las realidades eclesiales a cultivar la unidad con sus comunidades, con los pastores, con la Sede Apostólica y con el Sucesor de Pedro.

El Santo Padre terminó su intervención poniendo nuevamente en el centro el amor que inspira el encuentro y la esperanza, antes de invitar a todos los presentes a rezar juntos el Padre Nuestro.

Con la bendición y su deseo de un «buen camino», el Papa León XIV dejó a los participantes del Encuentro por la Amistad entre los Pueblos una invitación concreta: hacer del encuentro, la misericordia, la libertad, la unidad y el amor caminos capaces de transformar la sociedad y anunciar el Evangelio en el mundo contemporáneo.

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