La Santa Sede

El Papa León XIV: “En la Iglesia, en todos los niveles, la autoridad es servicio”

Rímini, 22 de agosto de 2026. — En el marco de su visita pastoral a la República de San Marino, al “Encuentro por la Amistad entre los Pueblos” y a la ciudad de Rímini, el Santo Padre León XIV presidió este sábado la Santa Misa con los fieles de la diócesis en el Puerto de Rímini. Durante su homilía, invitó a la Iglesia a renovar la profesión de fe en Jesucristo y subrayó que toda autoridad, dentro de la comunidad cristiana, debe vivirse como un servicio.

“¿Quién decís que soy yo?”

Comentando el Evangelio de san Mateo, en el que Jesús pregunta a sus discípulos quién es Él, el Papa destacó la respuesta de Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

El Santo Padre León XIV señaló que, después de dos mil años, los cristianos están llamados a renovar esta misma profesión de fe, reconociendo a Jesús como el Mesías y el Hijo eterno del Padre, enviado al mundo para servir y entregar su vida por la humanidad.

“Hallamos el camino que conduce a la vida: el camino de Dios que se pone al servicio de la humanidad”, afirmó, presentando a Cristo como el Maestro que lava los pies de sus discípulos y como el Buen Pastor que entrega su vida por su rebaño.

La autoridad como servicio

A partir del gesto de Jesús de entregar las llaves a Pedro, el Papa recordó que la autoridad en la Iglesia no puede entenderse como dominio o privilegio, sino como servicio.

“En la Iglesia, en todos los niveles, la autoridad es servicio.”

El Santo Padre explicó que esta responsabilidad corresponde especialmente al Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, pero también compromete a todo el Pueblo de Dios, cada uno según su propia vocación.

En este sentido, recordó el testimonio del Siervo de Dios Don Oreste Benzi, quien dedicó su vida especialmente a los más humildes y a quienes se encontraban en situaciones de vulnerabilidad.

Acoger, liberar, perdonar y servir

El Papa León XIV amplió la reflexión sobre la misión de “atar” y “desatar”, señalando que, además de referirse a quienes ejercen una autoridad en nombre del Señor, expresa una tarea que corresponde a todos los bautizados.

La misión cristiana, explicó, consiste en acoger, reunir, dar la bienvenida, liberar, perdonar y ayudar a quienes se encuentran prisioneros del pecado y de sus consecuencias.

De este modo, los bienes y capacidades que cada persona recibe de Dios deben ponerse al servicio del bien común, convirtiéndose en instrumentos de salvación y justicia.

Una advertencia contra el abuso del poder

Al comentar la primera lectura, tomada del profeta Isaías, el Santo Padre presentó el ejemplo de Sebná, un funcionario que terminó utilizando la autoridad recibida para su propio beneficio, acumulando riquezas y oprimiendo a otros.

Frente a esta actitud, el Papa recordó que todo cuanto somos y tenemos es un don confiado por Dios. Por ello, quienes reciben responsabilidades están llamados a ejercerlas con honestidad y generosidad, buscando siempre el bien de la comunidad.

“Lo más importante” no son los recursos económicos ni el poder, sino la posibilidad de utilizarlos para promover un verdadero renacimiento en beneficio de todos, explicó.

Rímini, lugar de descanso también para el espíritu

En otro momento de su homilía, el Papa León XIV valoró las características de la región de Romaña y destacó la solidaridad, el trabajo, la alegría y la generosidad de sus habitantes, así como el testimonio de numerosos santos y beatos nacidos en estas tierras.

También hizo referencia a la vocación turística de la costa adriática y animó a la comunidad cristiana a trabajar para que Rímini sea un lugar acogedor no solamente para el descanso y el entretenimiento, sino también para el espíritu.

Recordando una enseñanza de san Juan Pablo II durante su visita a Rímini en 1982, el Santo Padre afirmó que el verdadero descanso no significa simplemente alejarse de la vida cotidiana, sino encontrarse nuevamente con uno mismo y reconciliarse con el propio interior.

Una Iglesia abierta a quienes buscan refugio

El Papa advirtió que algunas formas de entretenimiento pueden conducir a la dispersión y dejar un vacío en el corazón. Frente a ello, invitó a la comunidad cristiana a ofrecer espacios de acogida, oración, contemplación, ayuda y caridad.

Esta misión, señaló, debe alcanzar tanto a quienes buscan un descanso después de un año de trabajo como a quienes, heridos física o espiritualmente, necesitan refugio, alimento y ayuda lejos de su patria.

“La Iglesia está llamada especialmente a cultivar esta experiencia y transmitirla”, afirmó el Santo Padre, destacando la importancia de la hospitalidad y la caridad.

Oración, unidad, escucha y belleza

Hacia el final de su homilía, el Papa retomó las palabras del obispo de Rímini, monseñor Nicolò Anselmi, quien ha propuesto a la diócesis actitudes como la oración, la unidad, la escucha, la valentía, la sencillez, la gratitud y la belleza.

El Santo Padre León XIV invitó a los fieles a asumir estos valores como criterios para la vida cristiana y para la misión de la Iglesia en la sociedad.

Finalmente, agradeció la acogida recibida durante su visita y confió a la comunidad de Rímini a la intercesión de la Virgen María, de san Gaudencio y de los santos patronos de la diócesis.

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