Tierra Santa: Cardenal Pierbattista Pizzaballa llama a frenar la violencia y a no perder la esperanza.

El Patriarca Latino de Jerusalén advierte sobre el deterioro de la situación en Cisjordania y pide un mayor compromiso diplomático para detener la violencia. También llama a fortalecer el diálogo entre israelíes y palestinos y a rechazar toda forma de deshumanización.
La situación en Tierra Santa continúa generando preocupación para la Iglesia católica. Durante su participación en el Meeting por la Amistad entre los Pueblos, en Rímini, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, alertó sobre el deterioro de la situación en Cisjordania y pidió un mayor compromiso internacional para frenar la escalada de violencia.
El cardenal describió Cisjordania como una “tierra sin ley”, señalando el aumento de las tensiones entre colonos y población palestina y la falta de respuestas suficientes desde el ámbito de la seguridad y la legalidad.
Ante este escenario, Pizzaballa insistió en que la diplomacia, aunque tenga sus limitaciones, continúa siendo el camino necesario para buscar una solución que evite el uso de las armas y de la violencia.
La esperanza no significa ignorar la realidad
Al referirse también a Gaza, el Patriarca reconoció que la situación humanitaria continúa siendo profundamente preocupante.
Sin embargo, invitó a no confundir esperanza con optimismo ingenuo ni con la expectativa de que una solución política pueda llegar inmediatamente.
Para Pizzaballa, la esperanza nace también de los encuentros entre las personas: israelíes y palestinos, judíos, musulmanes y cristianos que deciden colaborar, ayudar y, sobre todo, negarse a deshumanizar al otro.
El diálogo comienza entre las personas.
Uno de los puntos centrales de su mensaje fue la necesidad de fortalecer el diálogo interreligioso desde las comunidades.
El Patriarca considera que el diálogo no debe quedar limitado a líderes o representantes religiosos. También debe crecer entre las personas comunes, en las comunidades, escuelas, familias y espacios donde israelíes, palestinos, cristianos, judíos y musulmanes puedan encontrarse sin prejuicios.
Según Pizzaballa, conocer al otro y escuchar su historia permite superar las generalizaciones y evitar que las personas sean reducidas a etiquetas.
Escuchar también a quien piensa diferente
En un contexto marcado por la polarización y la desinformación, el cardenal también llamó a escuchar múltiples voces, incluso aquellas con las que no estamos de acuerdo.
Advirtió que los algoritmos pueden llevar a las personas a consumir únicamente información que confirma sus propias ideas. Por eso, considera fundamental aprender a escuchar, analizar el lenguaje y reconocer cuándo una narrativa comienza a deshumanizar al otro.
La Iglesia llamada a acompañar el dolor
Pizzaballa también habló sobre cómo afrontar el sufrimiento provocado por la guerra.
Desde una perspectiva cristiana, señaló la cruz de Cristo como lugar desde donde mirar el dolor y encontrar una fuerza para comenzar nuevamente. Y destacó que, frente al sufrimiento, no siempre se necesitan grandes discursos: muchas veces lo más importante es estar presentes junto a quien sufre.
Una paz que debe construirse desde abajo
El Patriarca también respaldó la solución de dos Estados, Israel y Palestina, considerándola el camino para reconocer el derecho de ambos pueblos a tener un hogar en su propia tierra.
Pero más allá de las decisiones políticas, su mensaje apunta a una transformación de las relaciones humanas: superar el odio, rechazar la violencia y construir espacios donde las personas puedan volver a encontrarse.
La Iglesia en Tierra Santa continúa así levantando su voz por la paz, no desde la indiferencia ante el sufrimiento, sino desde la cercanía con quienes viven diariamente las consecuencias del conflicto.
En medio de una realidad marcada por heridas profundas, el mensaje del Patriarca Latino de Jerusalén vuelve a poner en el centro tres palabras: diálogo, esperanza y paz.



