La Santa Sede

León XIV: «La Iglesia está injertada en el mundo para anunciar el Evangelio y construir el bien común»

En la Audiencia General, el Santo Padre retomó su catequesis sobre la “Gaudium et spes” y recordó que la misión de la Iglesia implica acompañar las preguntas profundas del ser humano, promover la justicia y la paz y vivir una fe coherente con la vida cotidiana.

Ciudad del Vaticano, 7 de octubre de 2026. Durante la Audiencia General celebrada este miércoles en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV continuó su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, centrando su reflexión en la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo, a partir de los números 40 al 45 de la Constitución pastoral Gaudium et spes.

El Santo Padre explicó que la Iglesia no se encuentra separada de la realidad humana, sino que está llamada a vivir en medio del mundo y compartir sus esperanzas, dificultades y desafíos. «La Iglesia no está “por encima de” o “junto” al mundo, sino que está injertada en él», señaló, retomando la enseñanza del Concilio.

Una Iglesia presente en la historia

León XIV recordó que, así como Cristo se encarnó para dar vida al mundo y reconciliar a la humanidad con el Padre, la Iglesia está llamada a ser signo de esa presencia de Dios en la historia.

Por ello, afirmó que el contacto permanente con los pueblos y las culturas implica también una responsabilidad respecto a la manera en que se construyen las relaciones sociales.

En este contexto, el Papa destacó que una de las primeras tareas de la Iglesia consiste en ayudar a las personas a detenerse ante las grandes preguntas de la existencia: el origen y el destino de la vida, así como el sentido del amor y del sufrimiento.

Frente a una sociedad marcada por la búsqueda del beneficio y por la manipulación de la información, advirtió sobre el riesgo de reducir la vida humana al consumo de bienes materiales. «Nuestro corazón está hecho para mirar hacia lo alto», afirmó.

Fe, justicia, paz y fraternidad

El Pontífice también subrayó que la misión de la Iglesia incluye colaborar en la construcción de la sociedad, aunque no desde una finalidad principalmente política, sino mediante el testimonio de la fe y la caridad.

En este sentido, recordó que la fe cristiana no puede permanecer indiferente ante la opresión de los más pequeños y pobres ni ante las estructuras que mantienen situaciones de dependencia e injusticia.

La Doctrina Social de la Iglesia, explicó, orienta a los cristianos para trabajar junto con todas las personas de buena voluntad en favor del bien común, promoviendo la justicia, la paz y la fraternidad.

Una fe que debe hacerse vida

Uno de los puntos centrales de la catequesis fue la llamada a superar la separación entre la fe que se profesa y la manera concreta de vivir.

León XIV recordó que el Concilio Vaticano II considera esta separación como uno de los graves errores de la época y destacó que cada bautizado está llamado a cooperar con la gracia del Espíritu Santo para que su fe se traduzca en comportamientos coherentes.

El Papa dedicó además una atención particular a los fieles laicos, llamados por el Bautismo a llevar el espíritu cristiano y la visión del Evangelio a los distintos ámbitos de la sociedad. La familia y el trabajo ocupan un lugar especial, aunque esta misión se extiende a todos los espacios de la vida.

Discernir el mundo desde el Evangelio

Otro aspecto señalado por el Santo Padre fue la necesidad de que la Iglesia permanezca atenta a los cambios culturales y sociales.

Esta tarea corresponde a todo el Pueblo de Dios, especialmente a pastores y teólogos, quienes están llamados a discernir aquello que puede ser acogido de las culturas contemporáneas, teniendo como criterio fundamental la Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia.

León XIV insistió en que este discernimiento debe mantener una mirada positiva hacia el mundo, pero al mismo tiempo conservar íntegro el mensaje del Evangelio. Recordó, en este sentido, que el cristianismo no puede hacerse atractivo mediante la dilución de sus contenidos o el debilitamiento de sus exigencias.

Santidad y caridad para anunciar el Reino de Dios

Al concluir su catequesis, el Papa recordó que la Iglesia, mientras peregrina en la historia, tiene como horizonte «el advenimiento del reino de Dios y la salvación de toda la humanidad».

Para cumplir esta misión, señaló, son fundamentales la santidad personal y el amor fraterno. Citando a San Pablo VI, destacó que el anuncio cristiano pierde fuerza cuando no está acompañado por el testimonio de una vida santa.

León XIV invitó finalmente a los fieles a dejarse guiar por el Espíritu Santo para vivir en santidad y caridad, de modo que el testimonio de la Iglesia pueda ayudar al mundo a creer y mantener viva la esperanza.

En su saludo a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre los animó a ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo y a colaborar, desde cada estado de vida, en la instauración del Reino de Dios y en la misión de llevar a toda la humanidad la salvación obtenida por Cristo.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba