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La XXXI Ultreya Nacional reunió a miles de cursillistas en Paraguay

Bajada: Bajo el lema «Vivamos en bien común, unidos a Cristo con alegría», más de 3.550 cursillistas participaron de este encuentro de fe y fraternidad en la Arquidiócesis, en el marco de los 60 años del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Paraguay. La Diócesis de San Lorenzo también estuvo presente en esta gran celebración.

La XXXI Ultreya Nacional 2026 congregó a miles de miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Paraguay, en una jornada marcada por la alegría del encuentro, la fraternidad y el compromiso de vivir el Evangelio en comunidad.

Bajo el lema «Vivamos en bien común, unidos a Cristo con alegría», más de 3.550 cursillistas se reunieron en la Arquidiócesis para compartir la fe y renovar su compromiso de ser testigos de Cristo en sus ambientes familiares, laborales y sociales.

El encuentro adquirió un significado especial al celebrarse en el marco de los 60 años de presencia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Paraguay, seis décadas de evangelización que han acompañado a numerosas personas en su camino de encuentro con Jesucristo y de compromiso con la Iglesia.

Una comunidad unida por Cristo

La Ultreya constituye un espacio de encuentro para los cursillistas, quienes, después de vivir la experiencia del Cursillo, se reúnen para fortalecer sus vínculos, compartir sus testimonios y renovar el entusiasmo por anunciar el Evangelio.

La alegría de la fe y la vivencia del bien común fueron los ejes de esta convocatoria, que invitó a los participantes a reconocer que el seguimiento de Cristo se expresa también en el servicio a los demás, la solidaridad y la construcción de una sociedad más fraterna.

La presencia de la Diócesis de San Lorenzo se sumó a la participación de las distintas comunidades que formaron parte de esta reunión nacional, reflejando la vitalidad del movimiento y su misión evangelizadora.

60 años caminando con Cristo

Los 60 años del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Paraguay representan una historia de fe, encuentro y servicio dentro de la Iglesia. A lo largo de estas décadas, el movimiento ha promovido la experiencia personal del amor de Dios y la misión de llevar el mensaje de Cristo a los distintos ambientes de la sociedad.

La XXXI Ultreya Nacional se convirtió así en una oportunidad para agradecer el camino recorrido, fortalecer la comunión entre los cursillistas y renovar la invitación a seguir caminando unidos a Cristo, con alegría y espíritu de servicio.

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