HOMILIA | VISPERA DE LA FIESTA DE LA ROSA MISTÍCA 12 DE JULIO | PBRO, ZCARIAS ACOSTA

En el marco de la víspera de la fiesta de la Virgen Rosa Mística, se proclamó el Evangelio según San Lucas, que narra la parábola del Buen Samaritano y el diálogo entre Jesús y un doctor de la ley. El mensaje central de este pasaje se convirtió en el eje de una profunda reflexión pastoral centrada en el mandamiento del amor a Dios y al prójimo como camino de vida eterna.
El relato evangélico presenta a un maestro de la ley que, queriendo poner a prueba a Jesús, le pregunta qué debe hacer para heredar la vida eterna. La respuesta de Jesús, a través de una parábola, no se limita al conocimiento teórico de la ley, sino que subraya la importancia de vivir el amor de manera concreta y activa, especialmente hacia aquellos que sufren.
A través del ejemplo del sacerdote, el levita y el samaritano, Jesús invita a los oyentes a reconocer quién es verdaderamente prójimo: aquel que se compadece, se acerca y actúa. El Buen Samaritano se convierte así en símbolo del auténtico amor cristiano, que no discrimina ni espera retribución, sino que se entrega en el servicio al más necesitado, incluso al desconocido.

Durante la homilía, se compartió una anécdota vivida durante una ordenación sacerdotal en Capitán Bado, recordando las palabras del entonces obispo, Mons. Zacarías Ortiz, de feliz memoria, quien al dirigirse al ordenando le dijo con firmeza: “Haz esto y vivirás”, reafirmando que el verdadero cristiano no solo conoce la ley, sino que la vive en obras concretas de misericordia.
Asimismo, se hizo un llamado a no caer en una fe pasiva o meramente ritualista, sino a asumir con responsabilidad el compromiso cristiano en todos los ámbitos de la vida: familiar, laboral, social y eclesial. Se recordó que la verdadera caridad exige incluso amar al enemigo y ayudar a quien nos ha causado dolor, como expresión auténtica del amor de Dios, que no pone condiciones ni fronteras.
También se abordó con claridad la realidad nacional, citando palabras del actual presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Mons. Pedro Jubinville, quien alertó sobre la corrupción como un mal que debe ser combatido no solo con discursos, sino con acciones coherentes desde la fe. En este sentido, se exhortó a los cristianos a ser testimonio de justicia, servicio y amor en sus lugares de trabajo y en sus comunidades.

Finalmente, se recordó la famosa frase: “Si te cuesta amar al prójimo que ves, ¿cómo podrás amar a Dios que no ves?”, reafirmando que el amor a Dios y al prójimo son inseparables. “Haz esto y vivirás”, nos dice hoy el Señor. Un mensaje claro y urgente, que nos interpela a vivir una fe activa, solidaria y compasiva en un mundo que tanto lo necesita.
Que la Virgen María, Rosa Mística, interceda por nosotros y nos ayude a ser verdaderos samaritanos en el camino de la vida.



