El Papa León XIV visita una parroquia de Roma y anima a ser “signo de esperanza” en medio de las dificultades

En el Cuarto Domingo de Cuaresma, el Santo Padre compartió con niños, jóvenes, ancianos y agentes pastorales de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Ponte Mammolo, agradeciendo su testimonio de acogida y caridad hacia los más necesitados.
Una comunidad que refleja el corazón de Cristo
En la tarde del domingo 15 de marzo, el Papa León XIV realizó una visita pastoral a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Ponte Mammolo, donde compartió momentos de oración, diálogo y fraternidad con la comunidad parroquial en el marco del Cuarto Domingo de Cuaresma.
La jornada incluyó encuentros con niños y jóvenes, un momento especial con ancianos y enfermos en el salón parroquial, una reunión con el consejo pastoral parroquial y la celebración de la Eucaristía, culminando con un saludo final a los fieles antes de regresar al Vaticano.
Durante toda la visita, el Pontífice destacó el valor de las parroquias como espacios donde el Evangelio se hace concreto en la acogida, la caridad y la vida comunitaria.
“El corazón de Jesús es amor y misericordia”
En el campo de deportes de la parroquia, el Santo Padre se encontró con niños y jóvenes, a quienes explicó el significado del corazón como símbolo del amor de Dios.
“El corazón representa el amor, la caridad, la inmensa expresión del Dios infinito”, señaló el Papa, recordando que la grandeza de Dios se manifiesta en su misericordia y en su cercanía con la humanidad.
El Pontífice agradeció especialmente el trabajo de la comunidad parroquial, que a través de iniciativas pastorales y de la acción de Cáritas acompaña a migrantes, personas sin hogar y familias que atraviesan dificultades.
“El mundo a veces parece perder la esperanza”, afirmó el Papa, recordando el testimonio de una mujer afectada por la guerra que decía no encontrar señales de esperanza. “Pero nosotros, que creemos en Jesucristo, podemos ser esa señal”, añadió.
Cercanía con los ancianos y los enfermos
Más tarde, el Santo Padre se reunió con ancianos y enfermos de la comunidad, a quienes expresó su gratitud por su presencia y testimonio de fe.
En un ambiente de cercanía, el Papa recordó que la parroquia está llamada a ser un verdadero hogar para todos, especialmente para quienes sufren la enfermedad, la soledad o la fragilidad propia de la vejez.
También destacó el servicio de muchas parroquias de Roma que ofrecen espacios de acogida para familias migrantes, donde se brinda apoyo social, acompañamiento y oportunidades de integración.
“El Evangelio nos invita a tener un espíritu diferente al de cerrar las puertas”, explicó el Pontífice, recordando las palabras de Jesús: “Fui forastero y me acogieron”.
Según el Papa, gestos sencillos como ofrecer un lugar para ducharse, compartir una comida o brindar compañía pueden convertirse en auténticos signos del amor cristiano.
El papel del consejo pastoral en la vida de la parroquia
Tras la celebración de la Eucaristía, el Santo Padre se reunió con el consejo pastoral parroquial, agradeciendo el compromiso de los laicos que dedican tiempo y esfuerzo a la misión de la Iglesia.
El Papa subrayó la importancia de la participación activa de los fieles en la vida parroquial, especialmente en el acompañamiento de personas de diferentes realidades sociales y culturales.
En su reflexión, también relacionó el camino cuaresmal con la llamada a la conversión y a la renovación espiritual, recordando el significado del bautismo y del agua como signo de purificación y vida nueva.
Asimismo, mencionó la cercanía de la cárcel de Rebibbia, señalando que incluso en contextos difíciles la Iglesia está llamada a anunciar la esperanza y la posibilidad de un nuevo comienzo.
Una parroquia que anuncia esperanza
Antes de despedirse, el Papa saludó nuevamente a los fieles reunidos fuera del templo y agradeció el testimonio de fe de la comunidad parroquial.
“Ser miembros de esta parroquia del Sagrado Corazón de Jesús es un verdadero testimonio del amor de Dios en el mundo”, expresó.
En el marco del llamado Domingo de Laetare, el Pontífice animó a los fieles a vivir con alegría la fe cristiana y a continuar siendo un signo de esperanza para quienes buscan consuelo, fraternidad y sentido en medio de las dificultades de la vida.
“Vivamos siempre como signo de esperanza”, concluyó el Papa, impartiendo su bendición a todos los presentes.


