El Papa León XIV reafirma que la protección de los menores es una dimensión esencial de la misión de la Iglesia

Durante un encuentro con la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, el Pontífice subrayó la necesidad de una auténtica cultura del cuidado, basada en la escucha de las víctimas, la responsabilidad eclesial y la prevención del abuso.
Un servicio esencial para la vida de la Iglesia
En la Sala del Consistorio del Vaticano, el 16 de marzo de 2026, el Pope Leo XIV recibió a los miembros de la Pontifical Commission for the Protection of Minors con motivo de su Asamblea Plenaria, destacando la importancia de su trabajo para la vida y credibilidad de la Iglesia.
Al inicio de su intervención, el Pontífice agradeció el servicio de quienes integran el organismo, en particular a su presidente, Thibault Verny, al secretario Luis Manuel Alí Herrera y a la secretaria adjunta Teresa Morris Kettelkamp. El Papa reconoció que la misión de proteger a niños, adolescentes y personas vulnerables es exigente y muchas veces silenciosa, pero absolutamente necesaria.
“El servicio que ustedes realizan es esencial para la vida de la Iglesia y para la construcción de una auténtica cultura del cuidado”, afirmó.
La prevención del abuso, una misión constitutiva
Durante su discurso, el Papa recordó que su predecesor, Pope Francis, quiso integrar de forma estable esta Comisión dentro de la Curia Romana para recordar a toda la Iglesia que la prevención de abusos no es una tarea opcional, sino parte constitutiva de su misión evangelizadora.
En ese sentido, valoró positivamente el diálogo y la cooperación con el Dicastery for the Doctrine of the Faith, especialmente con su sección disciplinaria, para garantizar una acción coordinada entre la prevención y la vigilancia ante los casos de abuso.
Según explicó, la verdadera prevención no puede limitarse a normas o protocolos, sino que debe promover una conversión pastoral profunda en toda la comunidad eclesial.
Escuchar a las víctimas, camino de verdad y renovación
Uno de los puntos centrales del mensaje del Pontífice fue la importancia de escuchar el testimonio de las víctimas y sobrevivientes. El Papa subrayó que estas experiencias, aunque dolorosas, ayudan a sacar a la luz la verdad y a construir caminos de sanación y esperanza.
“Precisamente mediante el reconocimiento del dolor causado se abre un camino creíble de renovación”, señaló.
Asimismo, destacó que el trabajo de la Comisión se enriquece gracias a un enfoque multidisciplinario y a la colaboración con diversas instituciones de la Iglesia y de la sociedad civil.
Responsabilidad de toda la Iglesia
El Santo Padre también recordó que la protección de los menores no puede delegarse únicamente en organismos especializados, sino que implica una responsabilidad directa de obispos, superiores religiosos y comunidades eclesiales.
En este contexto, alentó a fortalecer la iniciativa Memorare, destinada a apoyar a las iglesias locales, especialmente en lugares donde faltan recursos o experiencia para afrontar adecuadamente los casos de abuso.
Nuevos desafíos en la protección de los menores
Entre los desafíos emergentes, el Papa destacó dos áreas que requieren especial atención:
- la comprensión del concepto de vulnerabilidad en relación con los abusos;
- y la prevención del abuso facilitado por la tecnología en el entorno digital.
Estos temas forman parte del desarrollo de un marco universal de directrices para la protección, cuya propuesta final el Pontífice espera recibir próximamente para su estudio y eventual publicación.
Hacia una Iglesia más evangélica y auténtica
Al concluir su intervención, el Papa recordó que la protección de los menores atraviesa todos los ámbitos de la vida eclesial: la pastoral, la formación, el gobierno y la disciplina.
“Cada paso hacia adelante en este camino es un paso hacia Cristo y hacia una Iglesia más evangélica y auténtica”, afirmó.
Finalmente, el Pontífice encomendó el trabajo de la Comisión a la intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, e impartió su bendición apostólica a todos los presentes, alentándolos a continuar su servicio con esperanza y responsabilidad.


