Evangelio del Día

EVANGELIO, LECTURAS Y COMENTARIO | 21 DE MARZO

TIEMPO DE CUARESMA

Primera lectura |Jer 11, 18-20

Yo, como manso cordero, era llevado al matadero.
El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó todas sus intrigas.

Yo, como manso cordero, era llevado al matadero; desconocía los planes que estaban urdiendo contra mí: «Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos, que jamás se pronuncie su nombre».
Señor del universo, que juzgas rectamente, que examinas las entrañas y el corazón, deja que yo pueda ver cómo te vengas de ellos, pues a ti he confiado mi causa.
Palabra de Dios

Salmo | 7, 2-3.9-12
℟. Señor, Dios mío, a ti me acojo.
Señor, Dios mío, a ti me acojo,
líbrame de mis perseguidores y sálvame;
que no me atrapen como leones
y me desgarren sin remedio. ℟
Júzgame, Señor, según mi justicia,
según la inocencia que hay en mí.
Cese la maldad de los culpables,
y apoya tú al inocente,
tú que sondeas el corazón y las entrañas,
tú, el Dios justo. ℟
Mi escudo es Dios,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un juez justo,
Dios amenaza cada día. ℟

Evangelio
Lectura del Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 7, 40-53
• ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?
En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
«Este es de verdad el profeta».
Otros decían:
«Este es el Mesías».
Pero otros decían:
«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
«¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.
Palabra del Señor


    Comentario al Evangelio

    San Francisco de Sales, obispo (s. XVII) • Tratado del Amor de Dios. Se vació de sí mismo para llenar con su divinidad, nuestra humanidad. Libro X, Cáp. 17. V, 230
    «Jesús enseñaba en el Templo. De la muchedumbre, algunos que habían escuchado sus palabras decían: verdaderamente éste es el Profeta. Pero otros replicaban: ¿acaso el Mesías puede venir de Galilea?» (Jn 7, 40-41)

    ¿Qué le faltó por hacer a este divino Amante en materia de amor?

    Nos amó con un amor de complacencia, porque «sus delicias eran estar con los hijos de los hombres», y atraer al hombre hacia Sí, hasta hacer al hombre Dios.

    Se unió a nosotros por una unión incomprensible, por la cual se adhirió y se estrechó con nuestra naturaleza tan fuertemente, indisolublemente, infinitamente, que nada ha habido más estrechamente junto y enlazado a la humanidad como lo está ahora la Santísima Divinidad en la Persona del Hijo de Dios.

    Se incrustó del todo en nosotros y por así decir, fundió su grandeza para poderla reducir a la forma y figura de nuestra pequeñez.

    De ahí que se le llame fuente de agua viva y rocío del cielo, como si Él hubiera tenido un éxtasis, no sólo como dice San Dionisio, por el exceso de su amor, que le sacó en cierta manera fuera de sí al extender su Providencia sobre todas las cosas; sino también porque como dice San Pablo, se despojó de su grandeza, de su gloria, dejó el trono de su incomprensible Majestad y hay que expresarlo así, «se anonadó a Sí mismo» para llenar con su divinidad, nuestra humanidad, para colmarnos de su Bondad, para elevarnos a su dignidad y para darnos el llegar a ser hijos de Dios.

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