El Papa León XIV anima a los Focolares a ser “baluarte de unidad y paz” en un mundo herido por la división

Durante la Asamblea General de la Obra de María, el Santo Padre invitó a custodiar el carisma de la unidad con transparencia, discernimiento y caridad, en fidelidad al Evangelio.
En un clima de cercanía y espíritu fraterno, el Papa León XIV se dirigió a los participantes de la Asamblea General de la Obra de María – Movimiento de los Focolares, reunidos el sábado 21 de marzo en el Aula Clementina del Vaticano. Su mensaje fue una profunda exhortación a vivir y custodiar el carisma de la unidad como respuesta evangélica ante las divisiones del mundo actual.
Un carisma al servicio de la unidad
El Santo Padre recordó que el Movimiento nació del carisma de Chiara Lubich, un don del Espíritu Santo que pone en el centro la unidad, inspirada en la oración de Cristo: “Que todos sean uno” (Jn 17,21). Este llamado, afirmó, no es solo un ideal espiritual, sino una realidad concreta que se traduce en fraternidad, diálogo y convivencia entre personas de distintas culturas, edades y religiones.
En este sentido, destacó que los Focolares han sido, a lo largo de los años, una “semilla sencilla pero poderosa” que ha dado frutos en ámbitos sociales, culturales y eclesiales, promoviendo la paz y el encuentro.
Frente a la división, el testimonio evangélico
El Pontífice advirtió que el mundo actual está marcado por “el veneno de la división y el conflicto”, que contamina las relaciones humanas y sociales. Por ello, animó a los miembros del Movimiento a ser un verdadero “contrapeso” frente a las fuerzas de odio y violencia, a través de un testimonio coherente de unidad, perdón y paz.
“Dios ha suscitado un pueblo de paz”, señaló, subrayando la misión de los Focolares como signo profético en la historia contemporánea.
Discernir y custodiar el carisma
En su discurso, el Papa también abordó la etapa postfundacional del Movimiento, invitando a sus miembros a un discernimiento comunitario sincero y responsable. En este proceso, explicó, es necesario identificar lo esencial del carisma y distinguirlo de prácticas que, aunque valiosas en el pasado, ya no responden plenamente a los desafíos actuales.
Asimismo, hizo un fuerte llamado a la transparencia en todos los niveles de responsabilidad, considerándola indispensable para la credibilidad y la participación de todos los miembros.
Unidad que respeta la diversidad
El Santo Padre subrayó que la unidad no debe confundirse con uniformidad. Por el contrario, debe construirse respetando la libertad, la conciencia y la riqueza de cada persona. En este camino, la caridad ocupa un lugar central, como enseñaba Chiara Lubich: una caridad auténtica, humilde y desinteresada, que busca siempre la verdad y el bien del otro.
Gratitud y envío misionero
Finalmente, el Papa invitó a dar gracias por los frutos espirituales del Movimiento: las familias renovadas, los jóvenes comprometidos, los consagrados fortalecidos en su vocación y tantos fieles que viven el Evangelio con fidelidad en todo el mundo.
Con un mensaje de aliento, los exhortó a continuar su camino como instrumentos de unidad y paz, confiándolos a la protección de la Virgen María. El encuentro concluyó con la bendición apostólica y un gesto de comunión: el rezo cantado del Padre Nuestro.
Así, el Papa León XIV reafirma que la unidad, vivida en Dios y sostenida por la caridad, sigue siendo una de las respuestas más urgentes y necesarias para el mundo de hoy.

