Papa León XIV impulsa una Iglesia cercana y esperanzadora en su jornada pastoral en Saurimo

El Santo Padre visitó a los ancianos, presidió la Eucaristía y se reunió con los obispos de Angola, destacando la escucha, la fe y la misión como pilares de la vida eclesial.
Los ancianos, memoria viva del pueblo de Dios
En el marco del Viaje Apostólico a África, el 20 de abril, el Papa León XIV inició su jornada en Saurimo con la visita a una casa de acogida para ancianos, donde ofreció palabras de cercanía y consuelo.
El Pontífice subrayó la importancia de reconocer el valor de las personas mayores, destacando su papel como memoria viva de la fe y de la historia de los pueblos. En un ambiente de calidez, alentó a cuidarlos con amor y dignidad, promoviendo una cultura que no descarte a los más frágiles.
La Eucaristía, fuente de esperanza para el pueblo
Posteriormente, el Santo Padre presidió la Santa Misa en Saurimo, en la que centró su homilía en la cercanía de Dios con su pueblo.
El Papa recordó que el Señor escucha el clamor de quienes sufren y acompaña sus luchas, invitando a los fieles a vivir una fe comprometida, sostenida por la esperanza y la confianza en la acción de Dios en la historia. Asimismo, animó a fortalecer la vida cristiana mediante la oración, la reconciliación y el compromiso comunitario.
Encuentro con los obispos: fortalecer la comunión y la misión
En otro momento significativo de la jornada, el Papa León XIV sostuvo un encuentro con los obispos de Angola, en el que reflexionó sobre la misión pastoral de la Iglesia en el país.
El Santo Padre alentó a los pastores a vivir su ministerio con cercanía al pueblo, promoviendo la unidad, la fidelidad al Evangelio y una respuesta concreta a los desafíos sociales. También destacó la importancia de una Iglesia misionera, capaz de acompañar, escuchar y servir con generosidad.
Una jornada marcada por la cercanía y la misión
Las actividades del 20 de abril reflejan el estilo pastoral del Papa León XIV: una Iglesia que se hace presente entre los más necesitados, que celebra la fe del pueblo y que fortalece a sus pastores en la misión evangelizadora.
En Angola, el Santo Padre continúa animando a construir una comunidad eclesial viva, comprometida con la dignidad humana y abierta a la esperanza del Evangelio.



