Homilía del Pbro. Albino Gayozo en la Parroquia Santa Librada

La Parroquia Santa Librada vivió una jornada de profunda fe este domingo 23 de noviembre a las 19:00 hs, durante la Santa Misa presidida por el Pbro. Albino Gayozo, en el marco de la solemnidad de Cristo Rey del Universo y de la celebración del sacramento de la Confirmación para decenas de jóvenes y adultos de la comunidad.
Cristo Rey: una decisión personal
En su homilía, el sacerdote invitó a la asamblea a contemplar la grandeza de Cristo como Rey del Universo y, sobre todo, a reconocerlo como Rey de la propia vida. Expresó que este día no solo reviste importancia litúrgica, sino que también marca “un antes y un después” para la comunidad parroquial, especialmente para quienes serían confirmados.
El Pbro. Gayozo recordó que el rito de la Confirmación inicia con un escrutinio, ya que “nadie puede recibir el don del Espíritu Santo sin antes desearlo y quererlo”. Subrayó que Dios nunca impone su voluntad, sino que propone y coloca ante cada persona un camino de elección libre. Ilustró esta verdad con el pasaje del Deuteronomio en el que Dios muestra a Moisés la decisión entre vida y muerte, bendición y maldición. “Lo que tú hoy decidas, hoy te alcanzará”, expresó el sacerdote, asegurando que también hoy el Señor invita a cada fiel a este “Sinaí”, lugar de discernimiento y decisión.
Una batalla espiritual real
El presbítero compartió con sinceridad que incluso entre los jóvenes existen temores, indecisiones y luchas internas propias de la naturaleza humana. Reconoció que muchos llegan a este día tras dificultades, dudas o incluso resistencias, pero afirmó que la victoria está del lado de quienes eligen a Cristo. “Decidirse por Cristo es prepararse para la batalla”, afirmó con firmeza, advirtiendo que al decir sí al Señor, también “una legión de demonios se levanta contra nosotros”. Sin embargo, aseguró que este sí trae consigo la victoria segura, aunque no exenta de pruebas.
Pidió a los confirmandos asumir la fe con seriedad y madurez, recordando que desde este día serán “marcados, señalados, signados” como propiedad de Cristo. Enfatizó que la vida espiritual se sostiene únicamente mediante la oración perseverante, afirmando que esta batalla “solo se gana de rodillas”, delante del Santísimo, rezando el Santo Rosario y manteniendo una vida sacramental constante. “No ganamos esta lucha por nuestra belleza, nuestros recursos, nuestro apellido o por un cargo, sino porque somos de Dios”, proclamó.
Los padrinos: brazos levantados para la victoria
El presbítero dedicó un momento especial a los padrinos, recordándoles que su presencia no es decorativa ni meramente simbólica. Comparó su misión con la escena del libro del Éxodo, cuando Moisés levantaba los brazos en alto y, mientras oraba, el pueblo obtenía la victoria en la batalla. Del mismo modo —dijo— los padrinos están llamados a sostener, acompañar y responsabilizarse espiritualmente por los jóvenes que hoy dan su sí a Cristo.
Afirmó que muchos padrinos también vivieron una semana de dificultades y pruebas, signo de la resistencia espiritual que se despierta cuando se toma una decisión por Dios. “El demonio sabía que hoy debían estar aquí acompañando… por eso tantos problemas esta semana”, explicó. Sin embargo, aseguró que Dios muestra su victoria cuando, a pesar de todo, llegan al templo para cumplir su misión de fe.
La unción del crisma: Dios llama por nombre
En la tercera parte de su reflexión, el Pbro. Gayozo explicó el profundo significado de la unción con el santo crisma. Recordó que cada joven sería llamado por su propio nombre, como el día de su bautismo, porque es la voz de Dios quien llama, elige y confirma a cada uno personalmente. Señaló que después de pronunciar ese nombre, impondrá la señal de la cruz en la frente diciendo: “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”, y en ese momento el Espíritu Santo desciende verdaderamente sobre la persona.
Afirmó también que nadie podrá decir después de esta celebración que no tiene el Espíritu Santo, pues todos reciben plenamente el don a través del sacramento. Invitó a toda la comunidad —no solo a los confirmandos— a reavivar los dones del Espíritu Santo recibidos en su propia Confirmación, recordando especialmente los dones de piedad, fortaleza, sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo y temor de Dios.
Una llamada urgente: no abandonar al Señor
En un tono pastoral y preocupado por la realidad de la juventud, el Pbro. Gayozo lamentó que cada año disminuya la participación de jóvenes en las comunidades parroquiales, en la adoración, en los nichos y en la oración del Rosario. Insistió en que hoy, más que nunca, se necesita decisión, valentía y constancia para vivir la fe. “Para las cosas de Dios hay que ser decididos”, expresó.
El presbítero agradeció a los padres, padrinos, catequistas y a todos los que acompañaron este proceso de formación, afirmando que ellos también combaten y sufren por sus hijos. Felicitó a los jóvenes por la decisión tomada, asegurando que han elegido “la mejor parte, la decisión que nadie podrá quitarles”.



