Homilía del Rvdo. P. Ronaldo Ocampos

Se dio inicio al primer día de la Novena a la Virgen de Caacupé en la explanada de Futurista, donde los fieles se congregaron para celebrar el comienzo del Año Litúrgico y vivir juntos el espíritu del Adviento. La Santa Misa fue presidida por el Rvdo. P. Ronaldo Ocampos, quien ofreció una homilía marcada por la esperanza, el llamado a la vigilancia espiritual y la reflexión sobre la realidad social.
Tras la proclamación del Evangelio según San Mateo, el sacerdote explicó con claridad las palabras de Jesús sobre la necesidad de estar preparados para su venida. Recordó que «el Hijo del Hombre vendrá a la hora menos pensada», evocando los tiempos de Noé, cuando la gente vivía despreocupada hasta que el diluvio llegó de forma inesperada. El Padre subrayó que esta advertencia no es para infundir miedo, sino para despertar el corazón a la conversión.
P. Ocampos señaló que el Adviento tiene una doble finalidad:
- Preparar el corazón para celebrar el nacimiento de Jesús en la Navidad.
- Disponer la vida para la segunda venida del Señor.
En este sentido, exhortó a los fieles a mantenerse vigilantes, atentos a la Palabra de Dios y dispuestos a dejarse transformar por ella. Recordó la exhortación de San Pablo a los cristianos de Roma: “Revístanse de Cristo”. Explicó que esta vestidura espiritual exige coherencia entre la fe y las obras: abandonar los excesos, renunciar a la lujuria, los vicios, las peleas, las envidias y todo aquello que “ensucia nuestra vida cristiana”.
El sacerdote puntualizó que muchos cristianos viven adormecidos por las distracciones del mundo, olvidando su vocación de hijos de Dios. Por eso, invitó a todos a asumir el Adviento como un tiempo de conversión, de renovación personal y comunitaria.
Reflexión pastoral sobre el bien común
Ampliando su mensaje, el Padre destacó que este año la Iglesia en Paraguay ha puesto su mirada en el tema del bien común, elegido por los obispos como prioridad pastoral hacia el 2026. Explicó que el bien común abarca todo aquello que permite a las personas vivir dignamente: salud, educación, alimentación, tierra, trabajo y oportunidades reales de desarrollo.
Hablando desde la realidad de la frontera, recordó que muchas familias paraguayas se ven obligadas a buscar atención médica o subsidios en el Brasil, debido a la precariedad de los servicios en el país. Denunció la desigual distribución de los recursos, la corrupción y la indiferencia de muchos sectores ante el sufrimiento de la población más vulnerable.
Señaló con preocupación que en Pedro Juan Caballero ha aumentado la mendicidad, la pobreza y el número de familias viviendo en condiciones extremas, especialmente en zonas como el basural. En este contexto, valoró el trabajo silencioso de la pastoral social, que cada lunes lleva alimentos al Hospital Regional para familiares de enfermos que no tienen cómo mantenerse.
El sacerdote recordó que todos los bautizados están llamados a ser luz, fermento y sal en medio de la sociedad, sembrando esperanza y colaborando en la construcción de un país más justo. Llamó a orar por las autoridades para que no cierren los ojos ante el sufrimiento del pueblo y asuman con responsabilidad el deber de promover el bienestar de todos.
Confiados en la intercesión de la Virgen
Finalmente, el Rvdo. P. Ronaldo Ocampos invitó a la comunidad a encomendar cada intención a la Virgen de Caacupé, pidiendo su intercesión por las familias, por los enfermos, por quienes sufren pobreza y abandono, y por quienes trabajan en favor del bien común. Concluyó pidiendo que esta novena sea un tiempo de gracia para todos y que muchos hermanos puedan alcanzar una vida más digna mediante la justicia, la solidaridad y la fe.



