La Iglesia del Paraguay celebra la institución de los primeros ministros catequistas

Roma. – La Iglesia paraguaya vivió un momento de profunda alegría y gratitud cuando, en la Santa Misa por el Jubileo de los Catequistas celebrada en la plaza San Pedro, el Santo Padre, el Papa León XIV, presidió un acto en el que fueron instituidos los primeros ministros de la catequesis de Paraguay. El Pontífice dirigió palabras de aliento a los catequistas y subrayó la centralidad de Jesús en la misión catequética.
En un instante que quedará grabado en la memoria eclesial del país, Mirna Elizabeth Núñez Venialgo —oriunda de Pedro Juan Caballero— prestó su juramento de servicio y, acto seguido, recibió la cruz de manos del Sucesor de Pedro. Ese momento exacto, captado por la devoción y el asombro de los presentes, simboliza la entrega personal y la llamada al servicio público de la fe que asume la nueva ministra.
El gesto pontificio —la imposición de la cruz como signo de misión y responsabilidad pastoral— fue acompañado por la emoción visible de delegados diocesanos y compañeros catequistas que viajaron desde diversas jurisdicciones del país. Según comunicados y publicaciones oficiales de la Iglesia en Paraguay. En total tres paraguayos fueron reconocidos con esta gracia durante la ceremonia, un hecho que la Conferencia Episcopal definió como un paso significativo para el fortalecimiento de la catequesis en la nación.
La institución de ministros catequistas se produce en un momento de renovación y formación para la pastoral de América Latina, subrayado por el mensaje del Papa León XIV a los participantes del encuentro: la catequesis debe ser «transparencia de la presencia viva de Cristo» y un servicio atento a las realidades culturales y sociales de los pueblos. Este llamado resuena con fuerza en Paraguay, donde la labor catequética se proyecta como prioridad pastoral para la iniciación cristiana de nuevas generaciones.
La comunidad eclesial paraguaya recibe este acontecimiento con gozo y esperanza, confiada en que los ministros instituidos —y en particular la hermana Mirna, que ahora recibe públicamente la cruz como signo de su misión— contribuirán a robustecer la catequesis, la formación de la fe y el anuncio del Evangelio en sus respectivas diócesis y comunidades.



