El Papa León XIV Mujeres en la Iglesia y sociedad, superar prejuicios y obstáculos culturales

Ciudad del Vaticano, 24 de octubre de 2025. – En un encuentro marcado por la cercanía y el diálogo espontáneo, el Papa León XIV mantuvo una conversación abierta con los participantes del Jubileo de los Equipos Sinodales y los órganos de participación, celebrado en el Aula Pablo VI. En un ambiente de comunión eclesial, el Pontífice respondió a siete preguntas formuladas por delegados de todos los continentes, abordando temas como la misión de la Iglesia, el papel de la mujer, los desafíos culturales y la necesidad de una conversión sinodal que promueva la paz y la inclusión.
El encuentro fue moderado por la hermana Nathalie Becquart, subsecretaria del Sínodo de los Obispos, en presencia del cardenal Mario Grech y de monseñor Luis Marín de San Martín, quienes acompañan al Papa en este proceso eclesial que cumple sesenta años de camino.
Una Iglesia misionera que escucha y aprende
El Papa León destacó la importancia de la palabra aprender, como actitud constante de la Iglesia que busca renovarse escuchando “el clamor de la tierra” y de los pueblos. Agradeció especialmente el testimonio de la Iglesia africana, a la que describió como “puente entre culturas y religiones” y modelo de esperanza.
“El camino sinodal no es una campaña con fecha de vencimiento, sino una forma de ser Iglesia”, afirmó, recordando que el Espíritu Santo impulsa a los creyentes a salir al encuentro de los demás, discerniendo juntos y caminando con la sociedad por el bien común.
El Santo Padre exhortó a no imponer modelos uniformes de Iglesia, sino a dejarse guiar por el Espíritu para vivir una auténtica conversión misionera. “La sinodalidad es aprender a escucharnos, a discernir juntos y a descubrir la sabiduría de los pueblos”, expresó.
Escuchar el clamor de quienes sufren
Al responder a los delegados de Oceanía, el Papa subrayó que la Iglesia no puede permanecer pasiva ante los sufrimientos del mundo: “No podemos quedarnos cómodos reflexionando sobre teorías cuando hay pueblos que claman por justicia, alimento o un clima habitable”.
Recordó el llamado de Laudato si’, exhortando a toda la Iglesia a ser voz profética frente a la crisis ecológica y social. “La Iglesia tiene voz, y debemos tener el valor de alzarla para cambiar el mundo y hacerlo un lugar mejor”, enfatizó.
Superar el miedo a la sinodalidad
Ante las preocupaciones expresadas por obispos y sacerdotes de América del Norte, el Papa reconoció que la resistencia a la sinodalidad nace muchas veces del miedo o la falta de formación. Por eso insistió en la necesidad de procesos educativos y pastorales que fortalezcan la corresponsabilidad, la transparencia y la comunión.
“No todos avanzan al mismo ritmo, y eso exige paciencia —dijo—. La sinodalidad se vive incluyendo a todos: laicos, religiosos, mujeres y hombres, compartiendo la misión y la responsabilidad en la vida de la Iglesia”.
Fe y reconciliación en Oriente Medio
En su diálogo con los representantes de las Iglesias Orientales, el Papa alentó a redescubrir el entusiasmo de la fe como camino de esperanza y reconciliación. En una región marcada por el sufrimiento y la guerra, llamó a los cristianos a ser “promotores del perdón y de la unidad”, afirmando que “solo desde el amor fraterno podremos construir una paz verdadera entre los pueblos”.
América Latina: una Iglesia que inspira inclusión
Al referirse a América Latina y el Caribe, el Pontífice elogió el espíritu de comunión que caracteriza a sus comunidades. Valoró los esfuerzos del CELAM y de Cáritas en la formación, la escucha y la promoción de estructuras eclesiales más participativas.
“El entusiasmo de la fe es el mejor testimonio para invitar a otros a unirse al camino. La sinodalidad es espiritualidad del Evangelio, comunión y deseo de ser Iglesia”, afirmó, animando a construir caminos de inclusión y participación.
Las mujeres, fuerza transformadora en la Iglesia
Uno de los momentos más significativos del encuentro fue la reflexión del Papa sobre el papel de la mujer en la Iglesia y la sociedad. A partir de una pregunta de la teóloga Klára Antonia Csiszár, el Pontífice reconoció que existen aún prejuicios y obstáculos culturales que impiden a las mujeres ejercer plenamente su vocación.
Relató experiencias personales y testimonios de mujeres consagradas que evangelizan en lugares sin sacerdotes, asegurando que “ellas son testimonio valiente del Evangelio”.
“El problema no es la falta de oportunidades, sino los obstáculos culturales que hacen sentir a las mujeres como de segunda categoría”, señaló. Invitó a promover una conversión profunda en las mentalidades y estructuras para que “la Iglesia sea una fuerza capaz de transformar culturas según los valores del Evangelio”.
“El carisma de cada persona debe ser respetado y valorado”, subrayó, llamando a fomentar una cultura de corresponsabilidad, justicia y respeto mutuo.
Asia y el diálogo entre religiones
Finalmente, el Papa León destacó el testimonio de las Iglesias asiáticas, que, en medio del pluralismo religioso y cultural, son ejemplo de diálogo, contemplación y servicio. “Debemos inclinarnos ante la tierra sagrada que representa Asia”, dijo, animando a compartir recursos y dones para construir una Iglesia más justa e igualitaria.
El encuentro concluyó con una exhortación del Papa a toda la Iglesia:
“Seamos una comunidad que aprende a escuchar, que comparte y que construye comunión. Solo así seremos un signo vivo de esperanza en el mundo”.
📖 El Papa León XIV recordó que la sinodalidad no es un método, sino un modo de ser Iglesia: una Iglesia que escucha, aprende y se deja transformar por el Evangelio, promoviendo la inclusión, la justicia y la paz.
Fuente: Vatican News
