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La Iglesia guatemalteca cierra su sínodo con una histórica Misa con 45 mil personas

La Iglesia Católica en Guatemala vivió una jornada histórica tras congregar a más de 45 mil fieles en la Plaza de la Constitución, frente a la Catedral Metropolitana, durante la Misa de envío que marcó la clausura del Segundo Sínodo Arquidiocesano.

Según informó el Director de Comunicación del Arzobispado, P. Luis René Sandoval Quinteros, la masiva participación ha sido interpretada como el signo visible de “un pueblo de Dios renovado”, consciente de los desafíos actuales y dispuesto a asumir una misión renovada en la vida de la Iglesia.

Un proceso para revitalizar la misión pastoral

El sínodo, convocado en 2022 por el Arzobispo de Guatemala, Mons. Gonzalo de Villa y Vásquez, tuvo como propósito promover una “conversión pastoral e institucional” y fortalecer la participación de toda la comunidad eclesial.

El proceso se desarrolló en tres etapas:

  • 2023: Asambleas parroquiales dedicadas a la escucha.
  • 2024: Fase de discernimiento.
  • 2025: Presentación de las líneas de acción en la Misa conclusiva celebrada el 26 de octubre.

Durante la etapa de escucha, los fieles expresaron preocupaciones relacionadas con las realidades sociales, económicas, políticas y culturales del país. También surgió un llamado a construir una Iglesia “más misionera” y cercana a quienes se encuentran en las periferias, incluyendo a quienes no participan habitualmente en la vida parroquial.

Aprendizajes y desafíos hacia adelante

El P. Sandoval señaló que el sínodo dejó “momentos profundamente reveladores”, especialmente al escuchar el testimonio de personas alejadas de la Iglesia y reconocer en ellas “el rostro de Cristo”. Otro fruto decisivo fue el impulso de una mayor corresponsabilidad laical, otorgando a la feligresía un rol activo en la formulación de las líneas pastorales.

Hacia el futuro inmediato, el Arzobispado se propone transformar las conclusiones sinodales en proyectos pastorales concretos, con mecanismos de seguimiento, evaluación y continuidad mediante nuevas asambleas arquidiocesanas.

Un signo de esperanza para la Iglesia guatemalteca

La participación multitudinaria en la Misa final es vista como un momento de gracia que expresa el deseo del pueblo fiel de avanzar hacia una Iglesia que no solo reflexiona, sino que actúa.

De acuerdo con el P. Sandoval, este fervor “marca el paso de un proceso de reflexión a uno de acción”, y muestra a una comunidad eclesial “que quiere caminar de verdad con su gente”.

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