Psicología para Todos: Reflexión de septiembre sobre la prevención del suicidio

En el marco del Septiembre Amarillo, mes dedicado a la prevención del suicidio, el programa Psicología para Todos, conducido por el psicólogo Miguel Araujo, ofreció una profunda reflexión sobre la importancia de hablar con claridad y sin miedo de este delicado tema que cada vez más afecta a las familias y comunidades.
El conductor inició su espacio pidiendo disculpas por la ausencia en la última emisión, explicando que se encontraba en Buenos Aires, Argentina, donde fue invitado a compartir charlas sobre espiritualidad y psicología. Durante tres días pudo transmitir su experiencia profesional y su fe, encontrando en la capital argentina un público receptivo que, a partir de ahora, también se suma como oyente y espectador de la programación.
Con cifras claras y preocupantes, el psicólogo recordó que en Argentina se registran alrededor de 4.200 suicidios por año, lo que equivale a unas 11 o 12 muertes por día, mientras que en Paraguay la cifra supera los 600 casos anuales. Frente a esta realidad, Araujo insistió en que “sí es posible prevenir” y que la mejor herramienta para ello es hablar y acompañar, ya que muchas personas logran recuperar la esperanza gracias al encuentro, la escucha y la orientación adecuada.
En su intervención, también alertó sobre los riesgos del uso inadecuado de la inteligencia artificial, citando el caso de un adolescente que perdió la vida en Estados Unidos y cuyos padres responsabilizaron a la plataforma ChatGPT. Señaló que, si bien la tecnología puede ser un recurso útil, nunca podrá reemplazar la empatía y la confrontación constructiva que ofrece un ser humano, mucho menos en momentos de crisis.
Apoyado en el testimonio del sacerdote brasileño Padre Marcelo Rossi, quien padeció una fuerte depresión y recientemente advirtió sobre la dependencia emocional hacia la inteligencia artificial, el psicólogo subrayó que el encuentro humano, la mirada atenta y el silencio compartido tienen un valor insustituible.
Finalmente, Araujo recordó que la Iglesia, junto a la ciencia, tiene un papel fundamental en la promoción de la vida y la esperanza, animando a los padres, educadores y comunidades a mantenerse atentos a la salud mental de niños, adolescentes y jóvenes, porque “prevenir es un acto de amor y de fe en el don de la vida que Dios nos regala”.



