Iglesia Paraguaya Presenta Carta Pastoral 2026: Un Llamado Nacional a Recuperar el
Bien Común

La Iglesia Católica en Paraguay dio a conocer su nueva Carta Pastoral titulada “Carta
Pastoral sobre el Bien Común 2026 – Denles ustedes de comer”, presentada en la
Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre. El documento, extenso y
profundamente analítico, propone una mirada espiritual, social y política sobre la realidad
del país, invitando a toda la ciudadanía a un pacto nacional que coloque a los más pobres
en el centro.
Desde el inicio, los obispos sitúan la reflexión en el gesto evangélico de Jesús que
interpela a sus discípulos: “Denles ustedes mismos de comer”. A partir de esta
exhortación, la Iglesia plantea que el Bien Común no es una teoría abstracta sino una
misión concreta que se construye desde la solidaridad, la justicia, el diálogo y el servicio
mutuo.
El texto recuerda que el Bien Común es un principio esencial de la Doctrina Social de la
Iglesia, presente desde la Rerum Novarum hasta las enseñanzas del papa Francisco.
Incluye tanto bienes materiales —como tierra, agua, aire, servicios y caminos— como
bienes intangibles: justicia, salud, educación, seguridad y convivencia social.
La propiedad privada, afirman los obispos, solo es legítima cuando cumple su función social.
La carta desarrolla siete áreas sensibles donde el Bien Común está en riesgo: la política,
la economía, la ecología, la justicia, la educación, la salud y la protección social. En cada
una, la Iglesia expone fallas estructurales, señala responsabilidades y ofrece pistas de
acción.
En el ámbito político, los obispos destacan la necesidad de recuperar la ética pública,
fortalecer el diálogo, respetar la independencia de los poderes del Estado y combatir la
compra de votos y la desilusión democrática. Reconocen también errores internos, como
la falta de formación cívica y la confusión entre evangelización y partidismo.
Respecto a la economía, valoran la estabilidad macroeconómica del país, pero advierten
sobre las profundas desigualdades, el impacto de la inflación y la precarización laboral.
Exigen un modelo económico que genere empleo digno y que priorice a pequeños
emprendimientos, campesinos, pueblos indígenas y sectores vulnerables. Además,
impulsan una administración eclesial más transparente que dé ejemplo de
responsabilidad.
En materia ecológica, la Iglesia denuncia el deterioro ambiental causado por la
explotación descontrolada, la deforestación, la minería ilegal, la contaminación de ríos y la
falta de aplicación efectiva de las leyes ambientales. La carta reclama una conversión
ecológica integral, mayor protección a defensores ambientales y políticas públicas que
unan cuidado del ambiente y lucha contra la pobreza.
Sobre la justicia, la pastoral subraya la necesidad urgente de un Poder Judicial imparcial.
Señala que la corrupción, las presiones políticas, la mora judicial y la desconfianza social
socavan la convivencia democrática. Llama a reforzar mecanismos de control, profesionalizar la justicia, apoyar a jueces honestos y educar a la ciudadanía en sus
derechos.
En el sistema educativo, la carta califica la situación como crítica: alta deserción, baja
comprensión lectora, infraestructura precaria y escasa inclusión. Los obispos abogan por
una reforma profunda que una justicia social, justicia ambiental y formación integral.
También reconocen desafíos internos en las instituciones educativas católicas.
En cuanto a la salud, la Iglesia denuncia la fragmentación del sistema sanitario, el negocio
que representan muchas prestaciones médicas y el bajo nivel de inversión pública.
Señala casos extremos en que familias deben recurrir a rifas o polladas para costear
tratamientos. Propone avanzar hacia un sistema universal y equitativo, con mejores
condiciones para la primera infancia, las mujeres, los adultos mayores y personas con
discapacidad.
La última dimensión analizada es la protección social, donde los obispos afirman que
Paraguay mantiene programas dispersos, inestables y vulnerables al clientelismo.
Advierten que la informalidad laboral, la falta de seguro médico y la desigualdad territorial
dejan a miles de familias sin apoyo. Llaman a un sistema nacional de protección social
integrado y con enfoque de justicia.
Finalmente, la carta aborda dos temas transversales: la corrupción y la participación
ciudadana. La corrupción, afirman los obispos, es “una negación práctica del Bien
Común” y un pecado grave que roba a los pobres. La participación ciudadana, en cambio,
es el antídoto que fortalece la democracia, el control social y la transparencia. La Iglesia
se compromete a ser escuela de participación y sinodalidad.
El documento concluy
e con un llamado a todos los sectores —autoridades, creyentes y
personas de buena voluntad— a renovar un pacto nacional por el Bien Común. Los
obispos recuerdan que cuando una escuela funciona, un hospital atiende, un juez actúa
con honestidad y una comunidad vive la solidaridad, allí el Bien Común se hace visible.
La pastoral finaliza confiando a la intercesión de la Virgen de Caacupé y de los santos
paraguayos para que el país avance hacia una sociedad más justa, fraterna y solidaria



