El Papa León XIV llama a la reconciliación y al testimonio cristiano en una tierra herida por el sufrimiento

Bamenda, Camerún – Catedral de San José (jueves 16 de abril de 2026). En el marco de su viaje apostólico por África, el Papa León XIV presidió un encuentro por la paz con la comunidad de Bamenda, una región marcada por años de dolor, violencia y esfuerzos persistentes de reconciliación. En un ambiente de oración y cercanía pastoral, el Santo Padre invitó a la esperanza, al perdón y a la construcción de una convivencia fraterna entre todos los pueblos.
Una tierra herida que sigue de pie
Ante fieles, líderes religiosos y agentes pastorales, el Pontífice expresó su cercanía a una comunidad que ha sabido mantenerse firme en medio de la adversidad.
“Es una alegría para mí estar con ustedes en esta región que tanto ha sufrido”, afirmó el Papa, subrayando que la experiencia del dolor, lejos de destruir la fe del pueblo, ha fortalecido la certeza de que “Dios nunca nos ha abandonado”.
Recordando la Palabra del profeta Isaías, el Santo Padre destacó la belleza de quienes anuncian la paz incluso en medio de la dificultad: «¡Cuán hermosos son los pies del mensajero que anuncia la paz!» (Is 52,7).
La paz como camino compartido
El Papa León XIV elogió el compromiso de las comunidades cristianas y musulmanas de la región, que han logrado sostener espacios de diálogo y cooperación en medio del conflicto. En particular, valoró el trabajo conjunto de líderes religiosos en iniciativas de mediación y reconciliación.
“Son ustedes quienes proclaman la paz para el mundo entero”, afirmó, invitando a la comunidad internacional a reconocer en Bamenda un modelo de convivencia posible.
Asimismo, exhortó a no perder el rumbo del bien, recordando que “la paz no es algo que debamos inventar, sino algo que debemos abrazar aceptando al prójimo como hermano y hermana”.
Denuncia del uso instrumental de la religión
En un fuerte llamado ético y espiritual, el Pontífice advirtió contra quienes manipulan la religión para justificar la violencia o intereses políticos y económicos.
“¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! Pero ¡ay de aquellos que manipulan la religión y el nombre de Dios para su propio beneficio!”, expresó con firmeza.
El Papa denunció además el desequilibrio global en el uso de los recursos, lamentando que se inviertan grandes sumas en armamento mientras muchas comunidades carecen de medios para la educación, la sanación y la reconstrucción social.
Testigos de una esperanza silenciosa
León XIV expresó su gratitud a las mujeres laicas y religiosas que acompañan a las víctimas del conflicto, reconociendo su labor como un “servicio silencioso, valiente y esencial para la sanación de la sociedad”.
Retomando la reflexión de su predecesor, recordó que toda vocación cristiana implica una misión de servicio: “Somos una misión en esta tierra”, citó de la Evangelii Gaudium, invitando a todos a ser “luz, sanación y liberación” en sus comunidades.
Un llamado a caminar juntos
El Santo Padre destacó el valor del diálogo interreligioso como signo de esperanza, agradeciendo el testimonio de líderes que han evitado que el conflicto derive en una guerra religiosa.
“Avancemos con valentía, sin perder el ánimo y, sobre todo, juntos, siempre juntos”, exhortó el Pontífice, subrayando que la unidad en la diversidad es un don que debe custodiarse y fortalecerse.
Oración final por la paz
Al término del encuentro, el Papa León XIV invitó a la comunidad a una oración común por la paz, elevando el deseo de que Dios “reine verdaderamente entre nosotros”.
Desde los exteriores de la Catedral de San José, el Santo Padre bendijo a los fieles y participó en un gesto simbólico con la liberación de palomas blancas, signo de esperanza y reconciliación para toda la región.
“Hoy el Señor nos ha elegido a todos para ser obreros de la paz”, concluyó el Papa, antes de despedirse con un llamado a la unidad y la confianza en Dios: “Caminemos juntos, en el amor, buscando siempre la paz. ¡Alabado sea el Señor!”.


