Obispos paraguayos participaron en Roma del jubileo por los 200 años de los Oblatos de María Inmaculada

Monseñor Guillermo Steckling y Monseñor Miguel Fritz formaron parte del histórico encuentro realizado en Roma y el Vaticano, donde obispos de distintos países celebraron el bicentenario de la aprobación oficial de las reglas de vida de los Oblatos de María Inmaculada.
Un encuentro jubilar que reúne a obispos de todo el mundo
La Casa General de los Oblatos de María Inmaculada en Roma recibió esta semana a obispos provenientes de distintos países en el marco del año jubilar que conmemora los 200 años de la validación oficial de sus reglas de vida.
Entre los participantes estuvieron dos figuras muy queridas por la Iglesia paraguaya: Monseñor Guillermo Steckling y Monseñor Miguel Fritz, quienes viajaron hasta la capital italiana para formar parte de las celebraciones y actividades especiales organizadas por la congregación.
Un emotivo encuentro con el Papa León
Uno de los momentos más significativos para la delegación fue la participación en la Audiencia General celebrada este miércoles en la Plaza de San Pedro, donde los obispos tuvieron la oportunidad de encontrarse con Papa León XIV.
Monseñor Miguel Fritz compartió la emoción vivida durante este encuentro, destacando que la delegación ocupó un lugar preferencial y pudo saludar personalmente al Santo Padre.
“Estuvimos ahí en primera fila, tuvimos un lugar preferencial y después tuvimos la oportunidad de pasarle la mano y saludarle uno por uno”, expresó el obispo del Pilcomayo.
Asimismo, recordó que ya había tenido un encuentro previo con el Pontífice durante una reunión realizada en septiembre junto a nuevos obispos.
El Paraguay presente en el corazón del Vaticano
Durante la conversación, Monseñor Fritz relató también cómo llevó consigo un símbolo representativo del Paraguay. El obispo explicó que portaba un pequeño emblema tricolor que permitía identificarlo como paraguayo entre los presentes.
Además, destacó el valor especial de su cruz pectoral, elaborada en palo santo, una de las maderas más preciadas del Chaco paraguayo.
La cruz, según comentó, fue realizada por un indígena nivaclé de Pedro P. Peña, llevando así consigo un profundo signo de identidad cultural y espiritual del pueblo chaqueño.
Una celebración marcada por la historia y la espiritualidad
Las actividades jubilares culminaron con una emotiva celebración eucarística en la histórica iglesia de San Silvestro al Quirinale, lugar donde el fundador de los Oblatos, San Eugenio de Mazenod, fue ordenado obispo en el año 1832.
La jornada estuvo marcada por un profundo espíritu de gratitud, memoria y comunión eclesial, en un encuentro que reafirmó la misión evangelizadora de los Oblatos y el compromiso de la Iglesia con los pueblos más necesitados.
Fuente: Conferencia Episcopal Paraguaya



