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Cardenal recibe a representantes de SINAMED y expresa disposición de la Iglesia para acompañar el diálogo sobre la salud pública

El encuentro se realizó este jueves 3 de septiembre en el Seminario Metropolitano, donde el Cardenal destacó la importancia de escuchar los reclamos del gremio médico y pidió poner en el centro a los pacientes, sus familias y a quienes trabajan en el sistema de salud.

“También tenemos que cuidar a quienes cuidan”

El Cardenal recibió este jueves 3 de septiembre, en el Seminario Metropolitano, a representantes del Sindicato Nacional de Médicos (SINAMED), en el marco de la situación que atraviesa actualmente el sector de la salud pública y de la huelga impulsada por el gremio médico.

Durante sus palabras de apertura, el Cardenal dio la bienvenida a los médicos y médicas y recordó las palabras de Jesús en el Evangelio según san Marcos: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos» (Mc 2,17). Señaló que esta expresión refleja de manera especial la misión de acercarse a quienes sufren, están heridos o necesitan cuidado y acompañamiento.

En ese sentido, destacó que la profesión médica, desde sus raíces en la tradición hipocrática y sus principios éticos, está profundamente vinculada con el cuidado de la vida, el alivio del sufrimiento y el respeto por la dignidad de cada persona.

El Cardenal también hizo referencia a la necesidad de comprender la salud de manera integral. Si bien reconoció la importancia del presupuesto, los medicamentos, los insumos, la infraestructura, la organización y las condiciones laborales, subrayó que detrás de cada estadística existe una persona concreta, una familia y una historia marcada por el dolor, la preocupación y la esperanza.

Uno de los puntos centrales de su mensaje fue el cuidado de los propios profesionales sanitarios. “También tenemos que cuidar a quienes cuidan”, expresó, señalando que médicos y trabajadores de la salud enfrentan diariamente situaciones de gran exigencia física, mental y emocional.

Asimismo, recordó que la Iglesia ya había manifestado su preocupación por la situación de la salud pública durante el encuentro mantenido el pasado 14 de agosto con el Presidente de la República y ministros del Poder Ejecutivo, donde la salud fue uno de los temas abordados.

La Iglesia acompaña desde su misión

Durante su intervención, explicó que la Iglesia colabora de manera concreta y subsidiaria en distintas jurisdicciones del país, no solamente mediante el acompañamiento pastoral, sino también a través de centros de salud, hogares para adultos mayores, obras destinadas a personas con discapacidad, espacios de cuidados paliativos y otras iniciativas de asistencia.

También mencionó el acompañamiento que se brinda a comunidades indígenas, niños y adolescentes, personas privadas de libertad y sus familias, especialmente ante situaciones de vulnerabilidad.

Aclaró que esta tarea no pretende sustituir la responsabilidad del Estado ni de las instituciones sanitarias, sino colaborar desde la misión propia de la Iglesia allí donde pueda aportar y donde las personas más lo necesiten.

Escuchar los reclamos y continuar el diálogo

Al referirse directamente al gremio médico, el Cardenal manifestó que la Iglesia ha seguido con atención el desarrollo de la huelga y los principales reclamos expresados públicamente por los profesionales.

Recordó además que el Seminario Metropolitano tiene una particular resonancia en estos días, ya que desde este lugar comenzó el lunes anterior una de las movilizaciones llevadas adelante por el sector.

El encuentro tuvo como propósito escuchar directamente a los representantes de SINAMED, conocer con mayor profundidad sus reclamos y comprender las situaciones concretas que motivaron sus planteamientos.

Finalmente, el Cardenal expresó su deseo de que el diálogo pueda continuar en el futuro y que el encuentro se desarrolle con libertad, respeto y confianza.

“Venimos, sobre todo, con disposición de escucha”, afirmó, antes de encomendar el encuentro a Jesús, “médico de los cuerpos y de las almas”, pidiendo sabiduría, serenidad y un corazón abierto para escuchar y trabajar por la dignidad de cada persona y el bien común.

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