«El milagro comienza cuando compartimos»: P. Ramón Chamorro invita a promover el bien común desde la solidaridad

En el primer día de la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el predicador redentorista exhortó a los fieles a transformar la fe en gestos concretos de solidaridad, recordando que una vida digna se construye cuando los bienes son compartidos con justicia y nadie es indiferente a las necesidades del prójimo.
María, una Madre que mira y cuida a cada uno de sus hijos
Durante la homilía de la Santa Misa del primer día de la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el Rvdo. Pbro. Ramón Chamorro, C.Ss.R., encargado de la Pastoral Vocacional Redentorista de la Región Paraguay, invitó a los fieles a reflexionar sobre el tema «Promover el bien común para una vida digna», destacando que María acompaña y vela por cada uno de sus hijos.
Al iniciar su predicación, el sacerdote presentó brevemente su misión como promotor vocacional y luego centró su mensaje en la figura de la Madre del Perpetuo Socorro, señalando que, al contemplar su imagen, «desde cualquier lugar donde la miremos, ella nos mira», como signo de una madre que conoce las alegrías, sufrimientos, enfermedades y necesidades de sus hijos.
El bien común, un compromiso de todos
Tomando como referencia la Carta Pastoral de los obispos del Paraguay, el presbítero explicó que el bien común comprende tanto los bienes materiales indispensables para vivir con dignidad, como el agua, la tierra, la vivienda y los servicios básicos, así como los bienes inmateriales, entre ellos la justicia, la paz, la educación, la salud, la cultura, el trabajo y la libertad.
Asimismo, recordó que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar estos derechos, pero subrayó que la construcción del bien común también exige el compromiso cotidiano de cada ciudadano y, especialmente, de los cristianos.
El maná y la multiplicación de los panes: dos lecciones sobre el compartir
Al meditar las lecturas del día, el P. Chamorro destacó que el relato del maná en el desierto enseña que Dios provee lo necesario para todos y que los bienes de la creación no fueron dados para ser acaparados.
«El bien común empieza cuando dejamos de acumular solo para nosotros y aprendemos a confiar en que la creación alcanza para todos cuando se comparte con justicia», expresó.
En la misma línea, explicó que el Evangelio de la multiplicación de los panes revela que Jesús rompe con la lógica del individualismo al decir a sus discípulos: «Denles de comer ustedes mismos».
El sacerdote señaló que el milagro no comenzó con una abundancia material, sino con la generosidad de ofrecer los cinco panes y los dos peces que había disponibles. «Cuando lo poco que tenemos se pone en las manos de Jesús y se comparte con amor, Dios lo multiplica», afirmó.
La verdadera escasez nace de la falta de solidaridad
Durante su reflexión, el predicador sostuvo que muchas veces el problema no radica en la falta de recursos, sino en la manera en que estos se distribuyen.
«La escasez muchas veces no es un problema de falta de recursos en el mundo, sino de nuestra falta de solidaridad y del egoísmo con que administramos los bienes comunes», enfatizó.
En ese sentido, animó a los presentes a mirar con mayor sensibilidad a quienes viven situaciones de pobreza, enfermedad o exclusión, recordando que la devoción a la Virgen debe traducirse en obras concretas de caridad.
Una fe que se convierte en servicio
El sacerdote recordó que María, así como en las bodas de Caná estuvo atenta a la necesidad de los esposos, continúa hoy señalando a Cristo como el camino y animando a sus hijos a hacerse cargo de las necesidades de los demás.
«No venimos solamente a pedir un milagro para nosotros; venimos a aprender de María cómo cuidarnos unos a otros», expresó.
Finalmente, el P. Ramón Chamorro dejó una invitación para que cada fiel examine qué puede ofrecer al servicio de los demás.
«¿Cuáles son los cinco panes y dos peces que yo puedo poner hoy a disposición de los demás para que a nadie le falte la dignidad?»
Con esta reflexión concluyó el primer día de la novena, animando a que la fe se traduzca en solidaridad concreta para que el pan de la justicia, la paz y la esperanza llegue a todos los hogares del Paraguay, bajo la protección de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.



